En 2010 Guillermo Serra arrancó a fabricar cortinas en barrio Cofico sin marca, sin local y sin demasiado plan. Cinco años después, luego de un año viviendo en Europa, volvió convencido de que ese microemprendimiento tenía para más. Y así nació Megaroller.
Hoy la empresa es la única fábrica integral de cortinas y toldos en Córdoba (hacen todo adentro, sin tercerizar nada) y la única en el país que opera bajo un sistema de franquicia en este rubro. No es un detalle menor: competidores de renombre trabajan con exclusividad de venta o cuentas oficiales, pero no con franquicias. Megaroller encontró ahí un hueco y lo ocupó.
El modelo que ofrecen desde Megaroller apunta a un perfil específico de franquiciado: alguien que trabaje adentro del negocio, no un inversor que pone un encargado y espera dividendos. El fee de entrada es de US$ 3.000 por el derecho de uso de marca durante cinco años, y la inversión total para armar el local (mínimo 40 m2 para montar un showroom) ronda los $ 20 millones. Sin stock, sin compras mínimas, sin mercadería que se venza: todo se produce a medida después de cada venta.
La pandemia fue el punto de inflexión para Megaroller (Serra admite que empezó sufriendo y terminó siendo un rubro beneficiado). Eso les permitió comprar maquinaria, ampliar la producción e incorporar los toldos, que hasta entonces no fabricaban. Desde el postpandemia, los hacen íntegramente ellos.
El otro salto de Megaroller fue la mudanza. En diciembre de 2024 dejaron su histórica sede en Bedolla 170 y se trasladaron a una planta de 3.000 m2 en Jerónimo Luis de Cabrera y Sucre, también en Cofico. El motivo era claro: no tenían más espacio para crecer. La nueva planta les permite producir prácticamente todo en el mismo lugar, con garantía de fabricación local y entre tres y cinco años de garantía por producto.
Hoy Megaroller tiene seis locales: dos propios (Casa Central en la fábrica y uno en Avenida Valparaíso, zona sur) y cuatro franquicias en Villa Allende, Docta, San Francisco y Alta Gracia (esta última a punto de abrir). La zona norte de Córdoba capital y Carlos Paz la están atendiendo de forma digital mientras buscan franquiciado.
El objetivo de Megaroller para lo que queda del año es llegar a 10 franquicias. El propio Serra lo reconoce como ambicioso, pero no descabellado: cuando empezaron a trabajar con consultoras de franquicias recibieron interés desde Comodoro Rivadavia, Salta y Tucumán, y decidieron frenar la pelota. La expansión (por ahora) es solo dentro de Córdoba provincia. Las plazas disponibles (Villa María, Marcos Juárez, Río Cuarto, Río Tercero, Jesús María y Carlos Paz) son más que suficientes para el plan inmediato.
El segmento al que apunta la marca es medio-alto: clientes que buscan especialización, trayectoria y servicio integral, no quien busca una cortina suelta.
Pero el residencial no es el único frente. MegaRoller también trabaja el segmento corporativo y tiene en su historial obras de escala: el shopping Alto Paz, la Siglo 21, la Legislatura provincial y Tribunales, entre otros. Un canal que, según Serra, estuvo apagado estos últimos dos años por la retracción de la obra pública, pero que hoy vuelven a activar con otro foco: los grandes desarrollistas inmobiliarios.
El core del negocio sigue siendo el mismo desde el primer día: medición, producción, venta e instalación, todo con personal propio, todo a medida. En quince años, dicen: “no fabricaron dos cortinas iguales”.