La seguridad privada empieza a cambiar de piel. En Córdoba, lo hace de la mano de Óptima Seguridad, la unidad especializada del Grupo Consultores de Empresas que impulsa un nuevo esquema denominado “Seguridad Aumentada”, que combina perros robot, drones e inteligencia artificial como complemento al trabajo del personal humano.
Con ese enfoque, la lógica no es reemplazar al guardia, sino amplificar su capacidad de acción: menos rondas improductivas y más intervenciones basadas en datos en tiempo real, de la mano de estos “bichos”.
Qué es la “seguridad aumentada”
El modelo integra distintas tecnologías en una misma operación:
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Robots cuadrúpedos (los llamados “perros robot”)
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Drones autónomos para vigilancia aérea
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Inteligencia artificial y visión por computadora
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Plataformas de análisis de datos en tiempo real
Todo esto funciona como una capa tecnológica sobre la vigilancia tradicional, generando un sistema más preventivo, auditable y proactivo.
Cómo funciona en la práctica
En este esquema, los robots realizan rondas autónomas programadas dentro de instalaciones como:
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Plantas industriales
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Complejos corporativos
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Centros de salud
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Instituciones educativas
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Barrios privados
Durante esos recorridos, capturan información a través de sensores de movimiento, sonido, temperatura y obstáculos, enviando video en alta definición y datos en tiempo real.
A su vez, los drones amplían la cobertura con patrullajes aéreos —incluso nocturnos—, lo que permite detectar situaciones anómalas o riesgos en grandes superficies o zonas de difícil acceso.
La clave de esto no son las rondas extras que proveen, sino que no se guían simplemente por patrones de recorrido preestablecidos, pudiendo hacer una ronda de repente si detectan algún movimiento sospechoso o ruido, dando así, un primer chequeo mientras el guardia sigue la operación de cerca y tiene mayor capacidad de acción.
Toda la información recolectada se procesa en una plataforma analítica que detecta patrones de comportamiento, identifica anomalías y genera alertas automáticas con geolocalización.
Además, el sistema aprende de forma continua, mejorando su precisión operativa con el tiempo. A partir de esas alertas, el personal de seguridad interviene de manera puntual, con información precisa, lo que permite reducir tiempos de respuesta y optimizar recursos.
“Este modelo permite potenciar el rol del guardia físico. La tecnología se encarga del monitoreo constante y del análisis de datos, mientras que el personal interviene en el momento adecuado”, explicó Rodrigo Engelhard, gerente de Óptima Seguridad.
Tecnología también en la intervención
El proceso de innovación no se limita a la vigilancia. La compañía también avanzó en la capacitación de su personal en dispositivos no letales, buscando mejorar la capacidad de intervención sin comprometer la seguridad de operadores y terceros.