Para Cabrera, lo peor de la crisis automotriz ya pasó

El ministro de Producción nacional, Francisco Cabrera aseguró que lo “peor” para el sector automotor “ya pasó” y sostuvo que la grave situación en esa industria se originó porque a la crisis brasileña -con fuerte impacto en Córdoba-  se le sumaron la transición de las terminales instaladas en la provincia que discontinuaron algunos modelos para empezar a producir otros entre este año y el próximo.
 

El titular de la cartera de Producción y otros funcionarios recorrieron  la planta de Fiat que, con una inversión de US$ 500 millones, a fines de este año estará fabricando nuevos modelos y hoy harán lo mismo con las instalaciones de Renault Nissan en Santa Isabel. Allí, se invertirán US$ 700 millones.

También visitaron autopartistas, donde se estiman inversiones en ejecución y anunciadas por otros US$ 100 millones.

Cruce Macri-Schiaretti
El ministro le bajó el tono al contrapunto entre el Presidente y el Gobernador por los impuestos que se dió durante una conferencia de prensa el miércoles pasado. Señaló que “lo de Mauricio (Macri) con (Juan) Schiaretti fue un chisporroteo, no un incendio”. En ese sentido, recalcó que con su par cordobés Roberto Avalle “trabajan juntos”.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.