Cómo puede impactar en la producción local la apertura a las importaciones (según la mirada de un especialista)

(Por Natalia Lazzarini) Gastón Utrera, director del Instituto de Economía Política de la Universidad Siglo 21, aclaró que todo dependerá de cómo se concrete el proceso. La baja de las cargas impositivas para las empresas y el acceso a los dólares para importar serán clave para evitar una competencia desleal con los productos que ingresen del exterior.   

 

La apertura a las importaciones dejó de ser una promesa de campaña y se convirtió en un proyecto a corto plazo cuando el presidente Javier Milei redactó el décimo punto del Pacto de Mayo. En la teoría, ese proceso está pensado para que los consumidores puedan tener precios más razonables.   

“Cualquiera que haya estado en el exterior se dará cuenta de que es más caro comer, pero es mucho más barato vestirse o comprar un electrodoméstico. Desde el punto de vista del consumidor, la apertura comercial debería servir para tener precios relativos más razonables”, explicó Gastón Utrera, director del Instituto de Economía Política de la Universidad Siglo 21. Esta alta casa de estudios tiene sede en Río Segundo.   

El dilema se plantea para los productores, industriales y dueños de pequeñas y medianas empresas.  “La apertura se puede dar en forma extrema, provocando la afectación de varios rubros, o puede ser más virtuosa, garantizando una competencia leal”, remarcó el especialista a Infonegocios.   

Para llegar a esta conclusión, Utrera desentrañó un ovillo que tiene distintos hilos y en el que intervienen varios factores. Vamos por parte.   

Alivio para el consumidor, interrogante para el productor   

Una economía más conectada al mundo puede garantizar precios más razonables en automóviles, indumentaria o electrónica, por nombrar algunos rubros que están más baratos en el exterior.   

“La economía argentina ha tenido distintos tipos de distorsiones de precios relativos. Por un lado, cuando el Estado interviene para regular los precios. Por otra parte, cuando se dan trabas para el comercio exterior por la poca competencia que tienen las empresas cuando la economía está protegida”, indicó Utrera.   

Sin embargo, para los productores, esta apertura puede ser favorable o destructiva. Todo depende de cómo se concrete.   

¿Cuál sería el peor escenario? A su criterio, abrir la economía con un atraso cambiario, una enorme carga impositiva y una completa intervención del Estado puede dejar a muchas empresas al borde de la quiebra.  

 

En cambio, si las empresas tienen una menor presión tributaria y el dólar no se atrasa, puede lograrse una competencia más leal.   

“Para abrir la economía, la lógica debería garantizar que el dólar no se atrase y bajar la presión tributaria. Para eso, el gasto público también debe descender”, agregó.   

“Si se baja la presión tributaria, las cargas patronales, los impuestos sobre el trabajo, la energía y se tienen previsiones de indemnizaciones más bajas, las empresas podrán tener una estructura más liviana de costos para poder competir”, opinó.   

 

Impacto para la industria de los alimentos   

Otra variable dependerá del acceso al dólar. El Gobierno nacional anunció que facilitará la disponibilidad de la divisa extranjera para la importación de alimentos terminados. Esto generó una advertencia de la Unión Industrial Argentina: la entidad alertó por una posible competencia desleal.   

“Desde el punto de vista de los productores de alimentos del país, se puede dar una distorsión. Por un lado, los productos importados accederían preferencialmente a los dólares, en menores plazos y costos. Pero, por otro, los fabricantes locales tendrían que seguir pagando caras sus importaciones de insumos y materias primas”, indicó.   

 

Por caso, un productor de chocolates, debería importar el cacao y pagar ese insumo con un 17,5% de impuesto país, con un dólar en cuotas y otros costos financieros. Si de repente ingresa un producto sin todas esas barreras, se puede generar una distorsión”.   

 

Tras el reclamo de los sectores industriales, el Gobierno nacional deberá decidir si continúa con la medida, si da marcha atrás o si extiende estos beneficios a los productores locales. Eso demandará un estudio de factibilidad.   

 

¿Qué pasará con el campo?   

En enero, el Gobierno nacional dio marcha atrás con el intento de aumentar las retenciones. Según Utrera, esta decisión beneficia al sector agropecuario y a las manufacturas industriales, como la metalmecánica, automotriz y de maquinaria agrícola.   

“Si el Gobierno establecía un 15% de derecho a la exportación de manufacturas industriales, no iba a poder recaudar todo lo que pretendía. Entiendo que esa idea quedó descartada. Quedan las retenciones agropecuarias, pero con los montos que ya existían desde antes de diciembre”, agregó.   

El sector agrícola-ganadero viene reclamando desde hace tiempo una reducción en los montos de las retenciones. “Seguramente eso se concretará, pero todo dependerá de cómo el Gobierno logre equilibrar las cuentas públicas y reducir la brecha cambiaria”, finalizó el especialista.  

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