Castor Oil tienta con una rentabilidad anual del 40% para los “inversores pioneros” de esta nueva oleaginosa

Llevan tres años probando en campo distintas variedades de ricino (ricinus communis o castor bean) y ahora empieza la segunda etapa donde necesitan US$ 1 millón. La propuesta de Castor Oil Argentina está muy bien estructurada y -aunque es una inversión de riesgo- Gabriel Ríos estima que podrá dar una rentabilidad anual del 40% en dólares. Por qué con el ricino no va a pasar lo de la jatropha.

Tiene el plan de negocios tan bien pensado que los inversores que los escucharon en la Bolsa de Comercio de Córdoba (siguen rondas por Rosario y Buenos Aires) se fueron sin dudas: el aceite de castor o ricino es un cultivo al que bien vale poner unas fichas.

Oleaginosa como la soja, el aceite de castor es uno de los más versátiles, con usos en más de diez industrias diferentes y empleo en más de 700 productos, incluyendo biocombustibles.

“Su demanda tiene techo de cristal -explica Ignacio Ríos, hijo de Gabriel y presidente de Castor Oil Argentina-; no se usa en más industrias porque no hay garantías de continuidad de provisión”.

La pata biotecnológica del ricino viene de la mano de la empresa israelí Evofuel que se integró a proyectos similares a Castor Oil Argentina en México y Brasil. Las ventajas competitivas de Argentina pasan por el camino ya andado en las pruebas de campo (tres cosechas) y una ingeniería del proyecto que incluye los factores de producción de aceite, acopio y exportación.

Para maximizar los números, Castor Oil proyecta desarrollar en los próximos cuatro años unas 75.000 hectáreas del cultivo (en sus variedades ya “asentadas”) en zonas marginales a la soja, sobre la hidrovía del Paraná y a no más de 200 Km. del puerto.

La forma de capitalización del proyecto también es novedosa: private placement, es su denominación técnica y para ellos están desarrollando pequeñas reuniones en las Bolsas de Córdoba, Rosario y Buenos Aires.

El módulo mínimo de inversión arranca en los US$ 10.000 darán prioridad a quienes primero manifiesten su voluntad de participar, firmen el contrato de confidencialidad y concreten la inversión.

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