Córdoba tiene industria, tecnología, startups y universidades. En noviembre sumará una vidriera bastante menos habitual: la del Premio Albert Einstein.
El 2 y 3 de noviembre, la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) será sede de la 41ª ceremonia de gala del Consejo Cultural Mundial (WCC), en lo que será la primera vez que este evento científico internacional se realiza en Sudamérica.
El premio principal de esta edición irá para la paleoantropóloga Katerina Harvati, reconocida por sus investigaciones sobre la evolución y los orígenes de la humanidad. Pero el desembarco del WCC tendrá un capítulo especialmente cordobés: 12 referentes de la ciencia local recibirán reconocimientos especiales.
La selección combina nombres de larga trayectoria, investigadores que vienen empujando nuevas fronteras y estudiantes que ya empiezan a mostrar credenciales científicas.
Los cuatro “pesos pesados”
Entre los nombres con mayor trayectoria aparece Sandra Díaz, bióloga, profesora de la UNC e investigadora superior del Conicet. Su especialidad es la ecología y la biodiversidad y fue una de las impulsoras de TRY, una enorme base de datos mundial sobre características de las plantas que cambió la forma de estudiar la diversidad vegetal.
Otro nombre conocido en el ámbito científico es Gabriel Rabinovich, formado en la UNC y actualmente investigador superior del Conicet. Su trabajo en glicoinmunología permitió identificar el papel de las galectinas en mecanismos relacionados con el escape de los tumores al sistema inmune. El paso siguiente fue llevar ese conocimiento al terreno empresarial: fundó Galtec, compañía creada para trasladar sus desarrollos hacia tratamientos clínicos.
También será reconocido Gustavo Rivas, químico y profesor de la UNC, referente en química analítica y electroquímica. Su especialidad son los biosensores y el desarrollo de dispositivos capaces de detectar señales relevantes para el diagnóstico médico y el monitoreo ambiental.
El cuarto nombre de esta categoría cruza ciencia y economía: Guillermo Ordoñez, economista egresado de la UNC y profesor de la Universidad de Pennsylvania. Sus investigaciones se enfocan en crisis financieras, deuda soberana y sistemas bancarios. En su recorrido también asesoró a la Reserva Federal de Estados Unidos y a bancos centrales de América Latina.
La generación que viene
El reconocimiento no se queda en las figuras consagradas. El WCC también puso la lupa sobre investigadores jóvenes que trabajan en áreas tan diversas como neuroingeniería, cáncer, física experimental y estudios de género.
Ezequiel Simeoni, ingeniero biomédico formado en la UNC, trabaja con interfaces cerebro-computadora no invasivas, una tecnología que busca traducir señales cerebrales en comandos para dispositivos. Sus investigaciones apuntan, entre otras cosas, a mejorar su utilización en personas con discapacidades.
Desde Río Cuarto llega María Julia Lamberti, investigadora del Conicet especializada en biología tumoral e inmunología. Su trabajo se concentra en el melanoma y en cómo determinadas terapias pueden activar al propio sistema inmune para combatir células tumorales.
En un terreno completamente diferente aparece Miguel Sofo Haro, ingeniero electrónico formado en la UNC e investigador del Conicet y la CNEA. Trabaja con sensores de partículas y participó en desarrollos vinculados a la búsqueda de materia oscura liviana. Su trayectoria incluye además tres patentes relacionadas con detectores de radiación.
La cuarta integrante de este grupo es Fidela Azarian Rodríguez, politóloga egresada de la Universidad Católica de Córdoba y doctora por el Centro de Estudios Avanzados de la UNC. Su campo es la teoría política y los estudios de género, con investigaciones sobre activismos y derechos. Entre sus trabajos se destaca una reconstrucción del movimiento travesti/trans como sujeto político en Argentina.
Y también hay lugar para los que todavía están estudiando
La lista tiene un dato que vale la pena mirar: cuatro de los 12 reconocimientos son para estudiantes.
María Gracia Archilla, estudiante de Ingeniería Química de la UNC, trabaja en ciencia de materiales y en procesos químicos desarrollados bajo condiciones de alta presión y temperatura, con una mirada puesta en aplicaciones industriales más sostenibles.
Tiago Herrador, estudiante de Genética del Instituto Universitario de Ciencias Biomédicas de Córdoba, combina genética y machine learning. Sus modelos buscan cuantificar enfermedades en plantas y analizar grandes volúmenes de datos biológicos. Un dato que explica por qué llegó a esta selección: ya publicó dos trabajos como primer autor antes de terminar la carrera.
En la Famaf de la UNC estudia Víctor Sández, quien combina Astronomía y Física y trabaja en radioastronomía, actividad de la corona solar y fenómenos vinculados al clima espacial.
Y desde la Universidad Católica de Córdoba aparece Martina Torres Criscuolo, estudiante de Filosofía que investiga pensamiento político latinoamericano. Una reseña publicada durante su formación académica incluso generó una respuesta del reconocido sociólogo alemán Hans Joas.
Una vidriera internacional para Córdoba
El dato de fondo es que el Premio Albert Einstein no llega solo para entregar una distinción. Durante dos días, Córdoba será el punto de encuentro entre referentes internacionales y parte de su propia comunidad científica.
Para la UNC, que será anfitriona del encuentro, representa además una oportunidad para poner en escena un ecosistema que muchas veces queda detrás de otros atributos de la provincia: universidades, investigadores, jóvenes talentos y desarrollos que conectan ciencia básica con salud, industria, tecnología y problemas concretos de la sociedad.