Un libro con tres pilares y casi 50 entrevistas
La obra, escrita por Walter Gianoni y Carlos Petroni, se armó sobre tres ejes que atraviesan toda la historia institucional: lo empresarial, lo científico y lo tecnológico. Los autores hicieron cerca de 50 entrevistas con médicos y accionistas para reconstruir cómo el instituto navegó las crisis económicas argentinas sin frenar la inversión.
La tapa, contaron, fue elegida a propósito: combina las distintas fachadas del edificio a través del tiempo con imágenes propias del rubro (la molécula, el ciclotrón, el resonador), y un color que buscaba transmitir historia.
La entrada del ingeniero San Martino: de una empresa constructora al primer tomógrafo
El ingeniero Carlos San Martino fue quien puso el capital inicial del proyecto. Todo arrancó una mañana de abril de 1978: él tenía una empresa constructora, y su hermano Eduardo, lo conectó con un médico que planteaba traer un tomógrafo a Córdoba, algo revolucionario para la época. En todo el país había solo dos equipos: uno en Buenos Aires y otro en Rosario.
San Martino puso dos condiciones antes de meterse: que se buscara el equipo de última tecnología disponible en Estados Unidos, y que la empresa quedara en manos de los médicos con un 51% de participación una vez que el negocio estuviera en marcha, para "alinear" al cuerpo médico.
La compra del equipo tuvo un golpe de suerte: en medio de las negociaciones, Siemens adquirió a la empresa que fabricaba el tomógrafo, y no solo mandó a alguien a instalarlo sino que formó un técnico local para el mantenimiento y garantizó stock de repuestos. Así llegó lo que San Martino describe como el primer equipo de su tipo instalado en Latinoamérica. La adaptación del edificio (una casa reconvertida) estuvo a cargo de un arquitecto del equipo.
Para diseñar el esquema de funcionamiento, viajaron a Estados Unidos a estudiar la clínica más consolidada del rubro: un directorio de cinco personas donde solo uno era médico y el resto, empresarios y economistas. De esa lógica, combinada con la doctrina social católica, nació la Fundación Oulton, pensada para que el negocio diera rentabilidad pero también tuviera peso social.
"La memoria se va a olvidar, lo escrito queda"
Carlos Oulton, contó también el otro lado de la fundación institucional: juntar entre 30 y 50 médicos que se reunían semanalmente a discutir el proyecto, la necesidad de sumar un físico al equipo y la carrera por comprar el equipo antes que otros grupos médicos que ya empezaban a mover fichas en Córdoba con la misma idea.
El instituto arrancó en 1977/78 con 12 médicos y "el ingeniero número 13". Empezaron atendiendo tres pacientes por día porque nadie confiaba todavía en la tecnología nueva. Hoy hacen unos 3.000 diarios.
Carlos Oulton contó además una decisión personal bisagra en su propia carrera: haber tenido que elegir entre seguir como médico clínico haciendo cateterismos o convertirse en gestor del instituto. Eligió lo segundo, y remarcó que todo lo que sabe de gestión empresarial lo aprendió "gratis" de su mentor en ese terreno.
Hoy el instituto tiene más de 260 residentes egresados trabajando en distintas provincias argentinas y en Latinoamérica.
De la casa reconvertida a la medicina biomolecular de última generación
El festejo de los 50 años llega en medio de un fuerte plan de expansión del grupo, que en los últimos meses sumó infraestructura y tecnología de punta para posicionar a Oulton entre los centros más avanzados del país en imágenes moleculares y medicina nuclear. En el evento del libro, desde la institución dejaron trascender que la cosa viene bien y que habría novedades en ese frente, aunque todavía sin precisiones ni fecha concreta.
El festejo, en primera persona
Carlos Oulton cerró la jornada con una reflexión más personal: dijo que en su carrera cambió cinco veces de especialidad y que nunca imaginó terminar en este lugar. Agradeció a "centenas" de personas que trabajaron y trabajan en la institución (médicos, enfermeras, colaboradores) y destacó como pilar de la casa que la atención no depende de si el paciente tiene o no cobertura médica: "el problema pasa a ser nuestro, después vemos si se cobra o no se cobra", según sus palabras.