Lo que ha cambiado, en una línea
Los Emiratos ya no son territorio de cero impuestos. Desde junio de 2023 los beneficios empresariales tributan al 9 %, con un tramo exento para los primeros 375.000 dírhams (algo más de 100.000 dólares). El resto, al 9 %. Punto de partida.
A partir de ahí, tres situaciones distintas:
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Negocio pequeño (ingresos por debajo de 3 millones de dírhams): puede acogerse al régimen simplificado Small Business Relief, vigente hasta finales de 2026. En la práctica, sigue sin pagar.
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Sociedad en Free Zone con actividad real: puede mantener el 0 %, pero ahora hay que ganárselo.
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Grupo multinacional grande (facturación consolidada sobre 750 millones de euros): mínimo del 15 % desde 2025, por el Pilar Dos de la OCDE.
La mayoría de quien nos lee está en los dos primeros casos. Centrémonos ahí.
La pregunta que de verdad importa: ¿tienes sustancia o tienes un buzón?
Aquí está todo. Durante años, una sociedad en zona franca era poco más que una dirección, una licencia y un certificado. Funcionaba. Hoy no.
El 0 % de las Free Zones no desaparece, pero deja de ser automático. Ahora se reserva a lo que la norma llama "ingresos cualificados", y la autoridad fiscal emiratí (la FTA) exige que la empresa demuestre que es algo más que un nombre en un registro:
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una actividad cualificada y efectivamente realizada desde el país,
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oficina física,
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empleados,
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contabilidad auditada,
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y precios de transferencia documentados.
Hay además un umbral de minimis: si los ingresos no cualificados superan el 5 % de la facturación o los 5 millones de dírhams (lo que sea menor), la empresa pierde el régimen y pasa a tributar al 9 % sobre todo. No es un detalle menor, es la diferencia entre un 0 % defendible y una liquidación.
Si cumples esto, el 0 % es real y lo puedes sostener ante una inspección. Si no lo cumples, no solo pierdes el 0 %: te expones a que Hacienda en tu país de origen (España, Francia, Alemania, Italia, Reino Unido) mire la estructura, vea baja tributación sin organización detrás, y te la impute como propia vía transparencia fiscal internacional. El "buzón en Dubái" pasó de ser una ventaja a ser un riesgo, y de los caros.
Entonces, ¿para quién sigue siendo buena idea?
Crear una empresa en Dubái tiene sentido si:
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vas a operar de verdad desde los Emiratos (vivir allí, tener equipo, gestionar el negocio sobre el terreno);
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tu modelo justifica la presencia local por razones de negocio, no solo de impuestos;
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buscas un 9 % limpio y previsible muy por debajo de cualquier tipo europeo, o un 0 % bien construido en Free Zone;
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quieres aprovechar la red de convenios de doble imposición del país, que ahora (con un impuesto que coordinar) por fin tienen pleno sentido.
No tiene sentido si:
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pretendes seguir con el esquema de 2019: sociedad ligera, sin presencia, solo para facturar desde fuera;
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tu única motivación es no pagar, sin actividad que lo respalde;
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no estás dispuesto a asumir el coste de cumplimiento: declaración anual, auditoría y documentación.
Lo que casi nadie te cuenta
Este giro no es un capricho emiratí ni una marcha atrás. Es la versión local de un movimiento global (BEPS, la directiva ATAD europea, el Pilar Dos) que está cerrando, uno a uno, los huecos donde los beneficios no tributaban en ninguna parte. Los Emiratos, en lugar de resistirse, se han adaptado rápido y han conservado un producto fiscal competitivo dentro de las nuevas reglas. Esa agilidad, comparada con la de centros financieros más antiguos, es precisamente lo que sigue haciéndolos interesantes.
La conclusión es incómoda para algunos y liberadora para otros: los Emiratos siguen siendo una de las mejores jurisdicciones del mundo para quien construye algo real, y una de las peores para quien solo busca una pantalla. El cartel de "cero impuestos" se ha caído. Lo que hay detrás es un país fiscalmente más maduro, más previsible y mucho mejor visto fuera. Para el empresario serio, eso no es una mala noticia: es una garantía.
Marina Ramírez Lorca es abogada especializada en fiscalidad internacional y socia de LorcaBase, despacho centrado en la estructuración legal y fiscal en los Emiratos Árabes Unidos.
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