Hilandería Warmi: Tejiendo el futuro de la Puna en Jujuy al mundo

Hilandería Warmi es una empresa B dedicada a la producción de hilados elaborados con fibras naturales, biodegradables de llama y oveja de la Puna argentina.  Producen chalinas, bufandas, ponchos, ruanas y  tejidos a mano.

“Nuestra propuesta diferencial se funda en más de 30 años de trabajo y acciones que transformaron vidas en una de las regiones más inhóspitas de Argentina, creando impacto positivo”, dice orgullo Hugo Osedo, Gerente General de Hilandería Warmi.

Un hito en la historia de esta empresa es que luego de 13 años desde mayo de 2026, la Asociación Warmi Sayajsunqo posee el 100% de esa participación en Hilandería Warmi. El nuevo marco permite que la totalidad de las ganancias generadas por la marca sean reinvertidas totalmente en impacto positivo para la Puna.

 Antes la empresa estaba conformada por varios socios empresarios de Argentina, donde la Asociación Civil Warmi Sayajsunqo, era un socio más.  Actualmente el 100% del producto se produce en Abrapampa a 3800 metros sobre el nivel del mar, con empleados nacidos en este lugar y algunos hijos y nietos de asociados de Warmi Sayajsunqo. Actualmente la planta completa está instalada en la Puna, creando y agregando valor a la fibra en origen, hasta convertirla en un producto de calidad mundial desde Jujuy para el Mundo.

Warmi antes de convertirse en una empresa de triple impacto, ya era un proyecto de impacto, con el propósito de generar oportunidades en la Puna Argentina.

El proceso. La fibra de llama transformada en una hermosa ruana, poncho, bufanda o manta es una herramienta económica que puede generar mejores oportunidades para las familias de la Puna. También es una manera de que los jóvenes se queden y la transformen, respetando la madre tierra y cuidando al otro, a la comunidad. “El triple impacto en esta empresa se ejecuta desde un conocimiento y una conciencia de los que nos falta, de la necesidad, de la escasez y de la postergación, pero también de las ideas claras, de los sueños y sobre todo de la perseverancia (Sayajsunqo). Warmi Sayajqsunqo en Quechua significa Mujer perseverante”, explica el empresario.

La asociación Warmi Sayajsunqo, nació hace casi 20 años y pretende generar ese eslabón que le faltaba en la Puna para convertirse en una de las “cadenas de valor” de la fibra de camélidos que se soñó como un proyecto sostenible e inclusivo. En esta empresa B, las ganancias se reinvierten por completo en seguir fortaleciendo, desarrollando e innovando en indumentaria textil sustentable.

En cuanto al impacto social el proyecto también genera mejores oportunidades para familias de la Puna y especialmente para los jóvenes de la comunidad. A través del comercio justo se garantiza un precio justo y previsible para los pequeños productores de ovejas y llamas, protegiendo su economía familiar e integrándolos a esta nueva cadena de valor. Además apuestan a salvaguardar el saber hacer ancestral del hilado y el tejido, otorgándole valor de mercado global a una identidad cultural milenaria.

Círculo virtuoso. En Hilandería Warmi procesan la fibra en la propia región, aportando un mayor valor agregado del producto textil (el diseño, el hilado, el tejido) se queda en Jujuy, generando empleo genuino, calificado y digno en el territorio. “Ofrecemos al mercado corporativo y de consumo responsable productos de altísima calidad y diseño premium. Esto demuestra que los textiles de la Puna pueden competir en los segmentos más exigentes a nivel nacional e internacional, haciendo que el impacto social sea financieramente sostenible a largo plazo”, agrega Hugo.

Warmi además generó de forma pionera un sistema de microfinanzas que abarca toda la región de la Puna de Jujuy, alcanzando a más de 60 comunidades de toda la región, donde se brindan microcréditos a las familias de la Puna, a tasas de intereses bajísimas, permitiendo el financiamiento para el pequeño productor, el artesano, para la familia de la puna pueda acceder a mejorar su vivienda y acceda a prestamos rápidos para salud u otro tipo de urgencias.

La empresa no solo produce hilos sino telas para producir sus propios productos y para generar modelos colaborativos de valor compartido. El pequeño productor aporta la fibra de llama, Warmi aporta la tecnología y la capacidad productiva para producir Hilo, que se divide de forma equitativa en un 50% para el productor y un 50% para Warmi. “Se trata de un modelo de producción colaborativo donde no hay dinero de por medio, solo hay colaboración, sinergia e ideas claras para fortalecer de forma real la cadena de valor de la fibra en la Puna y que el pequeño productor pueda multiplicar hasta por 10 veces su ganancia utilizando o vendiendo el hilo”, reflexiona Hugo.