Todo esto, y más, lo muestra el último Observatorio de la Actividad Metalúrgica de Córdoba, que hace la Cámara de Industriales Metalúrgicos y de Componentes de Córdoba (CIMCC) junto a su Centro de Estudios para la Producción Metalúrgica (CEPM), con datos propios y de la Superintendencia de Riesgos de Trabajo (SRT).
El dato que más preocupa: la caída no se frena
Lo llamativo no es solo el número, sino el ritmo. La sangría de empleo arrancó en agosto de 2025 y se profundizó desde noviembre. Y el último dato disponible, abril de este año, no muestra ninguna señal de que esté cediendo.
¿Por qué importa esto? Porque hay una explicación de fondo, y tiene que ver con expectativas. Durante buena parte de 2025, muchas empresas sostuvieron su planta de personal a pesar de que la producción ya venía cayendo.
¿Por qué lo hacen? Porque despedir y después tener que volver a contratar y capacitar gente sale caro. Entonces, mientras hay expectativa de que la cosa mejore, conviene "aguantar" al personal aunque eso implique perder rentabilidad en el corto plazo. El problema es que esa expectativa se fue apagando, y ahí empezaron las desvinculaciones.
Menos ventas, menos plata, menos rentabilidad
Los números de la encuesta a los propios empresarios metalúrgicos confirman el combo. En el último año:
- La producción cayó en el 40,3% de las empresas.
- La rentabilidad se redujo en el 55,5% de los casos.
- El empleo bajó en el 19,4% de las firmas (mientras que solo el 15,3% contrató más gente).
Es una cadena lógica: primero cae la producción, después la rentabilidad, y recién al final (cuando ya no da más el aguante), cae el empleo.
El Índice de Confianza Empresaria de los metalúrgicos cordobeses se desplomó un 16,3% respecto a la medición de mayo del año pasado. Y lo que más golpeó no fueron las expectativas a futuro, sino la lectura del presente: la evaluación de la situación económica actual cayó un 26,6%.
En mayo de 2025, el 67,8% de los industriales esperaba que la economía creciera más este año. Hoy ese optimismo se redujo a menos de la mitad: 43,1%.
¿Y el gobierno nacional cómo queda parado?
Acá hay una distinción importante que hacen los propios empresarios. Una cosa es cómo evalúan la gestión económica en general, y otra muy distinta cómo evalúan la política industrial específicamente.
La gestión económica del gobierno nacional todavía se aprueba: 47,2% la califica como buena o muy buena. Pero ojo, hace un año ese número era 65,6%. Es una caída fuerte en el respaldo.
En cambio, cuando la pregunta es puntual sobre la política industrial nacional, ahí el veredicto es negativo: solo el 19,4% la evalúa bien, contra un 26,4% que la crítica.
Y la política industrial provincial sale mejor parada que la nacional: 41,7% de aprobación contra 12,5% de rechazo.
Por qué la industria automotriz y agropartista sienten el golpe distinto
Un capítulo aparte merece lo que está pasando puertas adentro de dos segmentos clave para Córdoba: autopartes y maquinaria agrícola.
En autopartes, el problema tiene nombre y apellido: la apertura importadora. Según contaron en la presentación, hoy entra al país una cantidad enorme de repuestos (sobre todo de China), a precios muy bajos, y eso está desplazando la producción local en el segmento de "aftermarket" (los repuestos de reposición, no los que van directo a las terminales). El mercado de reposición de autopartes, de hecho, cayó un 83,3% en unidades en los últimos cuatro meses comparado con igual período del año anterior. La comparación que hicieron los propios industriales es clara: hoy fabricar acá sale, en promedio, un 35% más caro que en Brasil.
En maquinaria agrícola pasó algo particular, casi una trampa: la producción aumentó casi un 16% interanual, porque las empresas se prepararon esperando una recuperación de la demanda. Pero esa recuperación no llegó, y terminaron con una caída del 11% en la facturación de toda la cadena de valor. Fabricaron de más para un mercado que no respondió. La facturación interanual del sector cayó 12%, las exportaciones casi 15%, y el empleo del segmento un 3,2%.
Como frazada corta: el parque de maquinaria agrícola argentino tiene en promedio 12 años de antigüedad, contra apenas 6 años en Brasil, y aun así no logra traducirse en más ventas locales.
La agenda que viene: reforma tributaria y laboral
Frente a este panorama, la Cámara no se quedó de brazos cruzados: encargó a su Centro de Estudios que use este Observatorio como termómetro para armar propuestas concretas de reforma tributaria y laboral.
En materia tributaria, el podio de prioridades (medido como el % de empresarios que le puso puntaje 8 a 10) es:
1. Tasas e impuestos sobre la energía, y tasas municipales (66%)
2. Ingresos Brutos, tanto en la industria como en la cadena de proveedores (64%)
3. Saldos técnicos de IVA e Impuesto al Cheque (63%)
El caso de Ingresos Brutos es un buen ejemplo de impuesto "que se esconde": una empresa puede tener alícuota baja o incluso cero por promoción industrial, pero igual termina pagando el impuesto de manera indirecta cada vez que paga intereses de un préstamo, un seguro o le compra a un proveedor. Es un impuesto que se va acumulando en cada eslabón de la cadena, entonces cuanto más larga la cadena productiva, más pesa.
En lo laboral, la prioridad número uno es la modificación del convenio colectivo de trabajo (53%), que en el caso de la UOM data del año 1975: 51 años sin actualizarse. Le siguen las licencias por enfermedad inculpable (43%), la cantidad de delegados gremiales (42%), las indemnizaciones por incapacidad (39%), el despido indirecto (39%) y los Procedimientos Preventivos de Crisis (30%).
La ficha técnica
El relevamiento se hizo sobre una muestra de 93 empresas registradas bajo convenio UOM en Córdoba, mediante encuesta telefónica realizada entre el 13 y el 17 de julio, con un margen de error de +/- 9,6% y 95% de confianza. El trabajo estuvo a cargo de Economic Trends S.A.