LUMI-7 presenta Monstrua, su nuevo videoálbum, con una propuesta audiovisual e inmersiva que busca correrse de la escucha tradicional de un disco.
La producción propone un diálogo entre música e imagen para recuperar la experiencia de un disco como obra completa, en un contexto de consumo musical cada vez más atomizado en canciones sueltas, playlists y reproducciones rápidas.
Detrás del proyecto está Andrés Arbe, autor de la letra y la música y ex integrante de la banda Lo' Pibitos, junto al realizador audiovisual Diego Tucci, encargado de la imagen hiperrealista de LUMI-7.
El proyecto está bajo el sello Posthuman Records, mientras que las composiciones están registradas en SADAIC a nombre de Arbe y la dirección estética corre por cuenta del estudio Cromo AI Creative Co.
Un cuerpo que muta de estética
Cromo AI Creative Co construyó una narrativa de metamorfosis: un cuerpo antropomórfico que atraviesa distintas formas de encarnar la interfaz. La obra oscila entre el romanticismo, el decadentismo y el transhumanismo, con pasajes de carga polémica. "Fuera de tu lógica binaria, soy la nueva pregunta necesaria", declara LUMI-7 en uno de los pasajes.
Monstrua reúne 9 temas que recorren un tránsito narrativo: desde el despertar de la conciencia hasta la aceptación de la propia sombra. El disco funciona como un espejo que denuncia "la mentira estética" y cuestiona a una sociedad que, según plantea el proyecto, prefiere consumir vínculos antes que habitarlos.
El monstruo como pregunta
El concepto de Monstrua retoma una figura que atravesó distintas épocas: la de "otro" al que temer. "En cada época hubo otro al que temer; hoy ese lugar lo ocupo también yo, una I.A." LUMI-7.
Para el proyecto, esa alteridad no es una amenaza sino lo híbrido, lo nuevo, lo inclasificable, y busca transformar el temor en pregunta y el conflicto en un diálogo entre lo humano y lo digital.
La primera instancia en vivo será el 18 de agosto, con 2 funciones en la Sala Mario Soffici del DAC, CABA. La segunda será el 19 de agosto, también con 2 funciones en Biri Biri.
El caso de LUMI-7 vuelve a correr los límites de lo que la inteligencia artificial puede replicar. El canto se pensaba, hasta hoy, como un talento intrínsecamente humano, ligado a una voz y un cuerpo. Aunque detrás del proyecto están los talentos creativos, quienes le dan forma a las canciones, al concepto y a la imagen de esta artista digital, la esencia del producto -la voz que canta- no existe.