GeCor le saca el juego a las algas (biodiesel, captura de CO2, proteínas y cosméticos)

Generadora Córdoba encara un proyecto junto a la Universidad de Cuyo en Río Tercero. La primera etapa demandará US$ 700 mil de inversión. Usarán algas autóctonas de Córdoba.
El mercado de generación de biocombustibles continúa en ebullición. Pero no sólo el de los derivados de los granos (soja, maíz) sino el que utiliza otras opciones que permiten eliminar la disputa entre “alimentos o energía”.

 

Una de esas opciones es el de los ecocombustibles derivados de las algas. Precisamente, uno de los proyectos más avanzados en el uso de esa tecnología es el que encara Generadora Córdoba (GeCor) -empresa termoeléctrica conformada por el Sindicato Regional de Luz y Fuerza y diferentes cooperativas energéticas- en Río Tercero.

“Se invertirán 700 mil dólares para incursionar en la producción de biodiésel en base a algas autóctonas cordobesas. Es una experiencia inédita en Córdoba”, cuenta Eduardo Brandolín, titular de GeCor.

El proyecto prevé una prueba piloto junto con la Universidad Nacional de Cuyo -que aportará el know how- y la construcción de piletones en un terreno aledaño a la central termoeléctrica que opera GeCor en la ciudad cordobesa. La prueba piloto durará un año.

No sólo biodiesel

Según explicó Brandolín, el objetivo es llevar a cabo la construcción y operación de las instalaciones necesarias para la producción a escala industrial de cultivos de microalgas unicelulares, utilizando las tecnologías ya probadas a escala de laboratorio, con el propósito de desarrollar las siguientes aplicaciones: producción de  biomasa; de biocombustibles; mitigación de CO2 y captura de Dióxido de Carbono de chimeneas industriales; tratamiento de efluentes residuales; pigmentos (industria textil, química y cosmética); antioxidantes (industria farmacéutica y medicina); alimento para animales alto valor proteico en determinadas especies y otros subproductos

El mercado

Para obtener biodiésel a partir de algas primero debe extraerse el aceite de éstas, y por un proceso químico de transesterificación se obtiene el biodiésel. El cultivo de microalgas y la obtención de aceite a partir de éste presenta muchas ventajas con respecto a los cultivos terrestres.

En el año 2010 el cupo anual que se destino al corte en gasoil fue de 859.820 toneladas de biodiesel, lo que representa entre un 5% y un 10% de la mezcla.

Actualmente el biocombustible se elabora a partir de aceites oleaginosos, lo que equivale a 2,2 millones de hectáreas destinadas al cultivo de soja.

Si se reemplazara la fuente tradicional de aceite por algas y, asumiendo un rendimiento de estos cultivos de 52 toneladas de biodiesel por hectárea y por año, se necesitarían aproximadamente 16.500 hectáreas de cultivo. La expectativa de la Secretaría de Energía de la Nación es poder incrementar dicha proporción a un 20% para el año 2015, lo cual representaría aproximadamente una producción de biodiesel del orden de las 2 millones de toneladas, lo que significa 38 mil hectáreas de microalgas, o unas 5 millones hctáreas de soja.
Derivados
En una próxima etapa del proyecto, GeCor pretende probar la producción de cosméticos, alimentos balanceados y tinturas, entre otros subproductos derivados del aceite y las proteínas de las algas.

La mitigación de las emisiones de dióxido de carbono provenientes de la industria (energética y manufacturera) impulsa la demanda de los cultivos de microalgas ya que estas se “alimentan” de CO2. Se estima que las emisiones totales de CO2 en la Argentina son de aproximadamente 184 millones de toneladas anuales y que ll 42% proviene de la industria.
“En relación a la industria alimenticia solo hemos considerado la posibilidad de comercializar la biomasa seca luego de la extracción de aceite. Ésta contiene un alto valor proteico y es un alimento competitivo para animales. Hoy se pueden tomar algunos valores de referencia; no obstante es un campo en el que recién hemos comenzado a interiorizarnos”, comenta Brandolín.
Guillermo López.

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