No es cuento chino: Mario Pereyra se compró un BAIC

(Por Mauro Osorio) El popular conductor radial Mario Pereyra le compró a Fernández Favarón un Senova Elite X25. Se trata del modelo entrada de gama de la marca china BAIC que desembarcó este año en Argentina.

Una de las personas más conocidas de Córdoba se pasó a los autos chinos. Mario Pereyra, el histórico conductor de Juntos por Cadena 3, acaba de convertirse en cliente de Edgardo Fernández Favarón, el exgerente de Centro Motor que tiene su nuevo concesionario dedicado a las marcas Mitsubishi, Foton (pickups) y BAIC.

De esta última marca china (Beijing Automotive Industry Holding Co), Mario compró un Senova Elite X25 (antes conocido simplemente como X25) el SUV de entrada de gama de la marca que llegó el año pasado a Argentina. Senova era originalmente una marca del grupo sueco SAAB, que fue adquirido por los chinos.

Marito fue acompañado por su esposa al concesionario de Colón al 4800. Pero, según contó un vendedor, el verdadero asesor fue su nieto, quien googleó todos los datos de la marca. Según dicen, Pereyra estaba al tanto del origen alemán de muchas de las autopartes que usa BAIC, ya que son el socio chino de Mercedes-Benz.

Más detalles en Cars Drive.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.