Condenan a Cervecería Quilmes a $ 2 millones como daños punitorios (se abre una puerta a futuras demandas)

Imaginate la escena: vas a comprar una cerveza Los Andes (del grupo Quilmes) y cuando llegás a tu casa te das cuenta que la botella -aún cerrada- tiene adentro el envoltorio usado de un gel íntimo. Un mal momento, indignación, pataleo y demanda a la empresa.
Hasta ahora el pago al damnificado era menor, porque los jueces resarcían el daño. Es decir, con un par de miles de pesos se acababa el asunto.  Pero un reciente fallo contra Cervecería y Maltería Quilmes -precisamente por un caso como el mencionado- cambia la historia.  La embotelladora fue condenada a pagar $ 2 millones por daños punitivos. Dicho en otras palabras: no se trata sólo de resarcir por el daño causado, sino de buscar que las empresas que cometieron la falta modifiquen su comportamiento.
(Por qué este fallo puede afectar en el futuro a una empresa cuyos productos tengan menos contenido al indicado o hasta a una compañía que desatiende a sus clientes obligándolos a realizar largas colas sin obtener la solución esperada, todo en nota completa).

Los daños punitivos están contemplados en el nuevo artículo 52 bis de la Ley de Defensa del Consumidor. Se trata de una normativa no muy conocida, pero que podría provocar un cambio radical en el comportamiento de las empresas, tal como se actúa en otras partes del mundo, donde los daños punitorios se aplican con mayor asiduidad.
Hasta ahora primaba el criterio de condenar a la empresa por el daño causado (encontrar una cucaracha en un envase no reportaba mayores daños), pero ahora se busca que el castigo aleccione a la empresa para que tenga más cuidado en el futuro. 
En nuestro país, la mencionada ley fija un techo de hasta $ 6 millones para este tipo de condenas, que supone un cambio de paradigma para la conducta de las empresas hacia sus clientes.
“Los daños punitivos implican un cambio en el paradigma. Ya no se trata de evaluar el daño sufrido por la víctima, sino la conducta del empresario y cuantificar la sanción”, explica el abogado Germán Luis Ferrer.
 

Con el primer concesionario Chery debuta CityDrive, la nueva unidad de negocios de Manuel Tagle (nieto) y sus hermanos

(Por Íñigo Biain) La zaga de los Manuel Tagle continúa: el primero creó la empresa allá por 1935, su hijo (hoy también presidente de la Bolsa de Comercio) la extendió como Manuel Tagle e Hijos en 1978 y luego creó el grupo AutoCity; ahora sus hijos (entre ellos Manuel, nieto) montaron CityDrive, cuyo primer concesionario Chery abrieron formalmente esta semana.