Los dopamine sites imitan la interfaz de un e-commerce real —categorías, productos, carrito, checkout, seguimiento de envío— para replicar cada paso de una compra, sin que en ningún momento se concrete la transacción.
El fenómeno aparece en un momento en el que comprar online dejó de ser una excepción para convertirse en un hábito cotidiano: scrollear un catálogo y sumar productos al carrito (aunque no se tenga intención de comprar en el momento)es algo que mucha gente disfruta hacer.
Los dopamine sites toman ese mismo gesto y lo vacían de consecuencias: dejan el ritual intacto, pero le sacan el dinero y el producto final. Por eso pegaron tan fuerte y tan rápido: no inventan un comportamiento nuevo, simplemente le sacan el costo a uno que ya muchas personas tienen instalado.
La lógica detrás del fenómeno tiene sustento en neurociencia: la dopamina se activa más en la anticipación de una compra —elegir, comparar, imaginar— que en el momento de recibir el producto.
Existen varios de estos sitios, algunos mejor logrados que otros. Desde InfoNegocios probamos los más relevantes de cada rubro: uno de productos variados y otro que simula una app de delivery.
PeykMart: como Temu pero sin el costo
Imita a un e-commerce real con una interfaz sumamente amigable e intuitiva, tanto en computadora como en celular. Desarrollado por el ingeniero de software filipino Reymark Arsenio, funciona como una versión de Temu pero totalmente "segura": ofrece el mismo scroll infinito cargado de ofertas visualmente atractivas, pero con la tranquilidad de que nunca te deja gastar dinero real.
Su catálogo es masivo y abarca miles de productos repartidos en una enorme diversidad de rubros: desde tecnología, accesorios y productos de belleza, hasta ropa, elementos de decoración, artículos para bebés, accesorios para mascotas y productos destinados a hobbies. Para perfeccionar la navegación, la tienda incluye filtros de búsqueda muy precisos dentro de cada sección. Para perfeccionar la navegación y garantizar una búsqueda detallada, cada sección principal cuenta con múltiples filtros y niveles de subcategorización interna.
Además, PeykMart genera automáticamente una dirección de entrega falsa, los productos cuentan con opciones y variantes reales de talle o color, y su algoritmo de recomendación aprende con el uso continuo para sugerir otros artículos afines —al punto de que resulta difícil notar que no se trata de una tienda comercial auténtica—. El único punto en contra para el público argentino radica en sus divisas: los precios están expresados en pesos filipinos (por ejemplo, ₱59), lo que rompe un poco la fantasía de estar haciendo un consumo real en moneda local.
FakeEats: como PedidosYa pero sin gastar
FakeEats, especialmente pensada para los adictos al delivery, la app simula la experiencia completa de compra. Arrancás en un feed con más de 100 restaurantes ficticios, cada uno con su propia identidad visual y fotos de platos de alta calidad. Elegís el menú —hay más de 600 platos disponibles entre todos los locales—, armás el carrito, y en el checkout el sistema suma precios, impuestos y propina, todo ficticio.
Además tiene seguimiento en vivo: durante unos 12 minutos ves a un repartidor moverse por un mapa, con nombre, calificación y tiempo estimado de llegada. Al final, una pantalla te muestra cuánta plata y cuántas calorías "ahorraste" al no pedir delivery de verdad.
Pero su propuesta de valor va todavía más allá de la simple simulación, FakeEats te da la opción de descargar la receta original del plato que te tentó, para que lo puedas prepararlo en casa.
Cada vez que realizás una "falsa orden", el sistema calcula de forma precisa cuánto dinero ahorrás al mes por haber elegido cocinar en casa en lugar de pedir delivery. Un único detalle a tener en cuenta es que por el momento la aplicación solo se encuentra disponible en inglés y sus precios están expresados en dólares, por lo que los cálculos de ahorro aplican como si gastáramos en esa moneda.
El otro lado del juego
Todo esto puede parecer un pasatiempo inofensivo: una forma de entretenerte en tus tiempos muertos jugando a comprar sin gastar nada. Pero tiene un costado menos inocente.
Varios especialistas en consumo digital advierten que quienes creen estar ahorrando plata, "quitándose el antojo" de hacer una compra, en realidad están pagando la experiencia con sus datos personales: aunque no cargues una tarjeta real, estos sitios registran información sobre tus gustos y hábitos de consumo que después puede terminar vendida a empresas reales.
Y así como el algoritmo de recomendación se va entrenando con cada uso para mostrarte productos que te puedan interesar, también registra cuánto tiempo te detenés mirando cada producto, la manera que navegas dentro del sitio y qué es lo que más te llama la atención.