Nuevas formas de activismo político (Del metegol a las casas: todo sea por captar votos)

“Estaba el fin de semana en el Kempes y me sorprendí al encontrar caballetes para que pinten los chicos y metegoles entre carteles de Schiaretti”, comenta una vecina del lugar que suele pasear los fines de semana junto a sus hijos por el parque. Esta misma acción se repite en otros paseos de
ciudad. Parece que la militancia tal cual la conocíamos no va más,  los políticos hoy  buscan aggiornarse con nuevas formas de marketing político.

Otra propuesta innovadora respecto a la tradicional forma de hacer militancia política (evitando la pechera y los volantes), es la propuesta del PRO para sumar voluntarios a la campaña. “Los voluntarios hacen llamadas telefónicas a sus amigos y familiares para transmitirle su confianza en
Mauricio y su deseo de que llegue a ser presidente”, así lo explica el Jefe de campaña de MacriMarcos Peña.

Al realizar sus llamados telefónicos, los voluntarios cumplen con dos objetivos al mismo tiempo: aumentan el número de voluntarios y así el alcance de la campaña. Por otro, al darse a conocer como parte del equipo de campaña, habilita a los demás a expresarse también a favor de Mauricio
2015. “Cuando alguien da a conocer sus ideas produce siempre algún grado de contagio o de naturalización de una idea y permite que otros también se expresen”, reflexiona Peña.

El objetivo es sumar 10 personas por voluntario, es de  decir que si lo multiplicamos por los 450 mil  que hay actualmente se llegaría a 4 millones y medio. Este poder de 10 busca resumir el espíritu de la campaña transformando a los voluntarios en líderes de opinión, dentro de una cadena que pretende resumir el espíritu de campaña.

Otra nueva acción que han implementado algunos políticos es la dejar mensajes grabados en el teléfono, la utilización de whasapp para responder consultas e  incluso en el caso de Macri (quien sin duda ha sido un innovador a la hora de marketing político),  la de visitar por sus casas a los
vecinos.

Los especialistas en el tema  definen al marketing político como la búsqueda de votos con el auxilio de las tecnologías. Al conocimiento personalizado de los electores, tradicional, se sustituye el estudio del electorado, mediante  técnicas de encuestas de opinión, análisis cualitativo, etc.

Aunque cabe destacar que cada vez la gente cree menos en las encuestas, pero si encuentra atractiva estas nuevas formas de activismo político, donde el contacto con los candidatos es más directo.