Mucho antes de que Bon o Bon existiera, el mercado brasileño ya tenía un bombón de referencia. Serenata de Amor, lanzado en 1961 por la marca Garoto, había logrado algo poco común: transformar un simple bombón de wafer en un símbolo cultural, asociado al romance, al regalo y a fechas clave como el Día dos Namorados. Durante décadas, ese formato funcionó como estándar del segmento.
Cuando Arcor lanzó Bon o Bon en 1984, el objetivo no era inventar una categoría nueva, sino replicar un formato probado y convertirlo en un producto propio, escalable y masivo. La diferencia estuvo en la ingeniería industrial y en la elección de insumos: se reemplazó el relleno de cajú del Serenata de amor, por relleno de maní. Este es abundante y de bajo costo en Argentina, lo que permitió producir reducir margen en plan de producir a mayor escala.
Ese punto fue decisivo. Con una estructura industrial robusta y experiencia en producción masiva, Arcor no sólo reprodujo el formato, sino que lo amplificó. Bon o Bon sumó variantes, multiplicó presentaciones, se adaptó a distintos mercados y se convirtió en un producto exportable, algo que Serenata de Amor, más conservador en su propuesta, nunca buscó hacer en la misma magnitud.
Variantes del Bon o Bon para el mercado brasileño
Durante años, ambos bombones crecieron en universos paralelos: Serenata de Amor dominaba el mercado brasileño, mientras Bon o Bon se expandía en Argentina y otros países de América latina. El verdadero cruce llegó cuando Arcor consolidó su presencia productiva en Brasil, un proceso que había comenzado en 1981, con la adquisición de la fábrica de golosinas Nechar Alimentos Ltda. en Rio das Pedras, estado de São Paulo.
Hoy, esa competencia se expresa con un dato concreto. En supermercados brasileños, Bon o Bon se vende a R$ 1,25 por unidad, mientras que los bombones locales del mismo formato —Serenata de Amor, Sonho de Valsa y Ouro Branco— cuestan R$ 1,85. La diferencia es de R$ 0,60, cerca de 50%, a favor del producto argentino.
Ese posicionamiento es coherente con el origen del producto. Bon o Bon nació como una variante industrialmente optimizada de un formato exitoso, pensada desde el inicio para escalar, diversificarse y ganar volumen. Esa lógica explica por qué, más de 40 años después, el bombón de Arcor no solo sigue vigente, sino que compite en el mercado que lo inspiró, con más variantes, mayor alcance y un precio más bajo que sus referentes históricos.