Trick or treat: golosinas hechas gadgets

(Por Ivanna Torres Riesco - @ivannatr) Atrás quedaron los tiempos de las chupaletas y caramelos de miel: hoy las golosinas treparon a un nuevo nivel llegando a ser más relevantes por el packaging que por su sabor. En los Objetos de Deseo de hoy, golosinas hechas gadgets, ideales para regalar en Halloween.

Grab Pop, más que un dulce, un juguete.
Dulce en gotas by Juicy Drop Pop.
El clásico anillo para chuparte los dedos, Ring Pop.
Un arma contra todo "amargo", Sweet Soaker.
Inigualable Push Pop, toda una obra de la "ingeniería".
Triple Power de Push Pop, igual que el clásico pero con la opción de elegir el sabor que quieras.
Bottle Pop, una mamadera con la opción de llenarla de polvo ácido.

Sí, la Noche de Brujas es una festividad anglosajona; y sí, la costumbre de regalar dulces durante la noche del 31 de octubre es importada de Gran Bretaña.

Lo cierto es que el reto de "dulce o truco" proviene de esa región de una práctica tradicional de la Edad Media en la que se pedía “soul cake” (pan de almas) pero la tradición se hizo popular en los EE.UU. después de la campaña Trick-or-Treat para la Unicef en 1950.

En lugar de una prenda, mejor regalar un dulce y para la ocasión te traemos una selección de golosinas que hacen más de juguetes que de alimento, muchas de ellas coleccionables.

En muchos casos el sabor pasa a segundo plano cuando se trata de la ingeniería y diseño.

Lo cierto es que estos productos buscan "algo más" por parte del cliente más allá de la experiencia de comerlos. Como muchos objetos de diseño, interpelan a los usuarios para activar el elemento lúdico que remite un caramelo: la picardía de jugar en la niñez.

Así, encontramos desde grúas de caramelo hasta inodoros con dulce.

Todas las opciones todas, en la galería de fotos.  

Con una inversión de US$ 10 millones, la Siglo 21 anuncia su nuevo campus en Río Cuarto (2 edificios y 1 auditorio para más de 5.000 alumnos)

(Por Rocío Vexenat) La Universidad Siglo 21 confirmó lo que en Río Cuarto ya empezaba a sonar como rumor fuerte: tendrá un campus propio en la ciudad. Y no será un anexo ni un edificio más. Será un “pueblo académico peatonal” de nueve hectáreas, con auditorio circular, edificio de aulas icónico y un masterplan que promete crecer durante décadas.