Detrás está un ingeniero en sistemas, Maximiliano Abrutsky, que detectó un vacío enorme: el fútbol no profesional no tiene huella digital. No hay historial, no hay métricas, no hay visibilidad. Y ahí aparece la oportunidad.
Más 10 es una especie de “LinkedIn del fútbol amateur”, donde jugadores, equipos y torneos crean su identidad, se conectan y hasta pueden generar ingresos.
La plataforma se apoya en tres conceptos (o “derechos”) que funcionan como columna vertebral del proyecto. Por un lado, la identidad: cada jugador o equipo puede construir su perfil con estadísticas, historial, rendimiento y hasta una presencia digital que replica la lógica de un club profesional. Esto le da forma a algo que hasta ahora era completamente informal.
A partir de esa base aparece la conexión. Con perfiles armados, la plataforma permite vincular jugadores, equipos y torneos a través de un sistema de “matching”, facilitando algo tan cotidiano como conseguir equipo o sumar un jugador, pero con lógica digital y segmentación real.
El tercer eje es el crecimiento, tanto deportivo como económico. La propuesta no se queda en lo social: suma herramientas para mejorar el rendimiento y también para generar ingresos, algo que históricamente en el amateurismo se resolvió de manera improvisada.
Del potrero al dato (y del dato al contenido)
Uno de los diferenciales más claros es cómo Más 10 convierte el juego en información estructurada. La plataforma integra datos de torneos (como goles, tarjetas, resultados o rendimiento), y los transforma en historial acumulado para cada jugador o equipo. Eso construye una narrativa deportiva donde antes no había registro.
Sobre esa base, entra en juego la inteligencia artificial, que permite generar contenido automático como previas, crónicas o placas gráficas. Así nace algo similar a un “ESPN del amateur”, bajo el nombre Gol Popular, que amplifica la visibilidad de partidos y protagonistas.
El resultado es un cambio cultural: el jugador deja de jugar “para el momento” y empieza a tener métricas, evolución y visibilidad, algo que hasta ahora era exclusivo del fútbol profesional.
¿Y cómo se conecta todo esto? Más 10 no funciona como una app aislada, sino como un ecosistema de herramientas conectadas entre sí. La red social es el punto de entrada, pero se complementa con funcionalidades específicas que resuelven distintas necesidades del jugador amateur.
Entre ellas aparece un radar que permite encontrar equipos, jugadores, torneos o canchas, junto con asistentes virtuales que facilitan el matching. A eso se suman herramientas vinculadas al entrenamiento y la nutrición, que bajan al amateur prácticas que antes eran exclusivas del alto rendimiento.
La lógica es clara: digitalizar toda la experiencia del fútbol amateur, desde lo social hasta lo deportivo, en una sola plataforma integrada.
La parte más disruptiva: hacer “rendir” el amateurismo
Acá aparece uno de los diferenciales más interesantes desde el punto de vista de negocio. Más 10 parte de una idea simple pero potente: cada equipo tiene una microaudiencia compuesta por amigos, familia y entorno cercano, con un nivel de interés mucho más alto que cualquier audiencia masiva.
Cuando esa lógica se escala a miles de equipos, se genera una red de comunidades pequeñas pero muy comprometidas. Ahí es donde entran las marcas, que encuentran una forma distinta de llegar a públicos específicos, con mayor cercanía y capacidad de conversión.
En ese cruce, los equipos pueden empezar a financiarse. Desde acuerdos con comercios barriales hasta acciones con marcas más grandes, la plataforma permite transformar esa audiencia en ingresos concretos, dejando atrás las rifas o ventas informales como única opción.
También hay “socios”… pero versión amateur
Otro de los modelos que propone la plataforma es una especie de sistema de membresía adaptado al fútbol amateur. Los equipos pueden invitar a su comunidad a aportar una cuota mensual accesible, generando una red de apoyo económico más estable.
A cambio, esos “socios” acceden a beneficios como contenido exclusivo, participación en sorteos o interacción más directa con el equipo. Es una lógica que toma elementos del fútbol profesional, pero los traduce a escala barrial. De esta manera, el financiamiento deja de ser esporádico y pasa a tener cierta previsibilidad, algo clave para sostener la actividad en el tiempo.
Más 10 ya cuenta con más de 40.000 usuarios activos recientes, con una base total que supera los 50.000. La mayor concentración está en Argentina (especialmente en Córdoba).
Lo que se viene
Entre los próximos pasos aparece una idea con potencial de impacto local fuerte: la creación de un “mapa del fútbol cordobés”. El objetivo es concentrar en un solo lugar la oferta de canchas, torneos, precios y espacios disponibles para jugar.
La propuesta incluso podría articularse con actores públicos y privados, generando una especie de infraestructura digital del deporte amateur en la ciudad.
Más 10 no apunta al fútbol profesional, sino a un universo mucho más amplio y desatendido: el amateur, recreativo y formativo. Se trata de un mercado con millones de jugadores, alta frecuencia de participación y un fuerte componente emocional.
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