Al frente del proyecto está Darío “Pipi” Fantini, referente de una familia con casi seis décadas de tradición parrillera, y quien logró convertir su negocio en una propuesta VIP dentro de uno de los eventos culturales más importantes del país, el Festival de Doma y Folklore de Jesús María, que comenzó el 8 de enero y se extenderá hasta el día 18.
La Parrilla de Pipi funciona como una estructura gastronómica en altura, compuesta por cuatro pisos, cada uno con capacidad para 45 personas aproximadamente, organizados en balcones con mesas para grupos de entre 6 y 8 comensales. La ubicación elevada permite una vista privilegiada del festival.
El corazón del negocio es una experiencia all inclusive, que además de la entrada al festival incluye:
- Tabla de fiambres regionales
- Empanadas
- Ensaladas variadas y papas fritas con huevo
- Asado con 11 cortes (chorizo, morcilla, achuras, carnes vacunas, cerdo y cabrito)
- Vino seleccionado, bebidas sin alcohol y agua mineral
- Postre a elección (tiramisú, chocotorta, brownie o helado)
- Brindis con champagne
- Barra libre de tragos hasta las 3 de la mañana
A esto se suma un diferencial operativo clave: baños privados exclusivos, con limpieza permanente, un servicio muy valorado en eventos de gran escala.
Desde el punto de vista del negocio, La Parrilla de Pipi aplica cada año una estrategia de preventa progresiva, similar a la de espectáculos internacionales. Las ventas comienzan en octubre, con precios que aumentan de manera escalonada a medida que se acerca el festival.
Los valores por persona van desde los $ 270.000 hasta los $ 380.000, según el momento de compra. “Son precios que se compensan con todo lo que incluye la experiencia”, aclara Fantini. Y el mercado parece darle la razón: todas las noches ya realizadas estuvieron completas, y las restantes muestran el mismo nivel de demanda.
¿A qué público apunta? Lejos de segmentar de forma restrictiva, la propuesta atrae a familias, empresas, grupos de amigos, público joven y adultos mayores. “El ambiente es muy cuidado”, explica Fantini, quien cuenta que el perfil del público evolucionó hacia una búsqueda de mayor confort y calidad de servicio.
Más allá de la infraestructura y el menú, Fantini remarca un activo intangible que considera central en su negocio: la relación con el cliente. “El cliente se siente familia. La idea es que se vaya contento”, finaliza.