La yerba creada en Jesús María y que se vende en todo el país (aroma misionero en Córdoba)

(Por María Rosa Ponce) El Emporio del Mate hoy comercializa yerba mate artesanal. Detrás está Héctor Ramos, gendarme y emprendedor. Proceso ancestral casi olvidado, barbacua. Tradición, marca propia y una cadena de valor de identidad federal.

El Emporio del Mate es un emprendimiento que nació hace tres años en la ciudad de Jesús María y hoy comercializa sus productos en todo el país. Su creador es Héctor Ramos, integrante de la Gendarmería Nacional, formado en la Escuela de Suboficiales, quien encontró en el mundo del mate mucho más que un complemento económico.

Hace ocho años, por necesidad económica y mientras estaba destinado en Salta, comenzó a vender mates de manera informal. “El primer día me los volaron todos”, recuerda entre risas. Ese fue el puntapié inicial para adentrarse de lleno en este universo. Los mates que elabora están hechos de calabaza porongo —como los llama Héctor—, material que considera el mejor por no transmitir sabores a la yerba.

Con el tiempo se perfeccionó en grabado y orfebrería, desarrolló su propia línea de mates y, paralelamente, empezó a trabajar en una idea que lo acompañaba desde hacía años: crear su propia yerba mate.

La producción de la yerba es un proceso largo y artesanal, realizado mediante el sistema tradicional de barbacuá, un método ancestral de secado ahumado. Producir, cultivar, moler, estacionar de manera natural y ahumar la yerba lleva aproximadamente dos años.

“Con los años me perfeccioné en los mates, en la orfebrería, estudié para ser sommelier de yerba mate e investigué mucho sobre la yerba mate”, cuenta Ramos.

El sistema barbacuá utiliza madera de eucalipto, lo que le aporta un característico sabor ahumado. “Mi idea era rescatar este método porque se está perdiendo, y traer un poco de Misiones a Córdoba”, explica.

Hector es oriundo de Misiones y sus abuelos se dedicaban al cultivo de yerba mate, actividad que hoy retoma en una chacra familiar ubicada en Apóstoles.

En esa localidad se realiza el tarefero, es decir, la cosecha: se cortan las hojas más grandes, se pican las ramas más chicas y los tallos, y luego se pasa al sapecado, un proceso que se realiza en un tambor donde la yerba permanece alrededor de 12 horas con fuego constante, logrando la deshidratación. Posteriormente se somete a un segundo secado con fuego subterráneo.

Según explica Ramos, este método elimina los ácidos y conserva las propiedades naturales de la yerba mate. Luego se realiza la molienda final y el producto se guarda en bolsas de arpillera, donde se estaciona en galpones durante más de 24 meses.

La marca El Emporio del Mate cuenta con registro oficial y con todas las habilitaciones del Instituto Nacional de la Yerba Mate, un proceso que también demandó más de dos años de trabajo y gestiones.