La radiografía de una crisis que no da tregua
Los números explican por qué el tema está en boca de todos. Según el BCRA, en el segmento de familias, los préstamos personales muestran una irregularidad del 15,9% y las tarjetas de crédito del 13,1%, mientras los créditos hipotecarios apenas llegan al 1,6%. El deterioro se concentra, con claridad, en el financiamiento sin garantía que usan los hogares de menores ingresos para llegar a fin de mes.
El dato más elocuente lo dio un informe de Infobae publicado en julio: casi 7 millones de personas ya no están en condiciones de recibir un crédito por estar en mora. Y según cifras del Indec procesadas por Chequeado, un 37,4% de los hogares tuvo que recurrir a sus ahorros o vender pertenencias para afrontar gastos diarios, mientras que un 14,2% se endeudó directamente para comprar comida.
Para el abogado Tomás Vega, especializado en denuncias y reclamos ante Defensa del Consumidor, la raíz del problema está en la tasa de interés que cobran los bancos, muy por encima de la inflación.
El mecanismo, según explica, es el siguiente: cuando un consumidor tiene problemas con la tarjeta de crédito y paga el mínimo, el banco le aplica intereses punitorios, compensatorios y moratorios. Lo mismo ocurre cuando alguien toma una deuda nueva o refinancia una existente. El resultado, dice, es una bola de nieve "prácticamente imposible de pagar".
"Yo no discuto la legalidad de la deuda, la deuda existe y la quiero pagar. Lo que discutimos es la grosera tasa de interés que están cobrando los bancos", plantea Vega, que sostiene que a las entidades "se les ha ido la mano" con esas tasas.
El argumento de los bancos, señala el abogado, es que aplican la tasa que les autoriza el propio BCRA. Pero para Vega esa tasa es igualmente abusiva porque no se condice con la inflación: mientras los sueldos suben en torno al 2% mensual, la tasa que cobran los bancos ronda el 10% mensual. En ese desfasaje, dice, "ya no se puede pagar prácticamente nada".
¿Qué puede hacer un consumidor frente a esto? La Ley de Defensa del Consumidor (24.240) habilita a cualquier persona que se sienta perjudicada por una tasa de interés abusiva a hacer un reclamo formal, ya sea ante la Dirección de Defensa del Consumidor de su provincia o mediante una denuncia en el sistema de reclamos online del organismo nacional. Ese reclamo no discute si la deuda existe (lo que Vega remarca que no está en cuestión), sino si la tasa que se aplicó sobre esa deuda es razonable o directamente abusiva.