El panorama en una empresa industrial local, con 100 empleados, es coplicado. Un relevamiento del dueño, hecho a comienzos de julio con datos del Banco Central actualizados a mayo, ubica a 31 trabajadores (31% del total) en lo que la empresa define como “preocupante situación financiera”:
10 en situación 5,
8 en situación 4,
6 en situación 3
y 7 en situación 2.
Para traducir la jerga bancaria: en la escala del BCRA, situación 1 es un deudor al día. A partir de situación 2 empieza el atraso, y en situación 5 la deuda ya se considera irrecuperable. El promedio de deuda por persona en esta empresa ronda los $ 7.900.000, sobre un total de $ 269.000.000.
¿Cómo llegaron a ese número? Desde la empresa industrial lo cuentan así: “Surge por una conversación con un empleado, a raíz de un préstamo que le estaban rechazando en un banco. Era un empleado de mucha antigüedad, hacía más de 20 años que estaba en la empresa, y me puse a conversar con él. Me dio la sensación de que era el único que se animaba a hablar del tema. Así que le pregunté a la responsable de Recursos Humanos si teníamos más casos como ese y le pedí que se tomara el tiempo para cruzar, con inteligencia artificial, la información de los CUIL con el BCRA. Y nos encontramos con esta novedad, que nos dejó a todos atónitos”.
Otro caso no tan crítico nos cuentan desde una empresa de alimentos, con una dotación de alrededor de 60 personas, donde el 5% recurre a adelantos de sueldo de corto plazo, por montos que van de $ 150.000 a $ 300.000 por mes. Otro 5% (no más de tres empleados) accede a préstamos de plazo más largo, con financiaciones de entre tres y siete meses.
Una especialista en selección de personal, consultada por este medio, valida ese panorama como representativo: dice que si se repitiera el ejercicio en otras empresas, el resultado sería parecido “o un poco más alto”.
Esta profesional, con años de experiencia en procesos de selección, describe un patrón generacional: en los candidatos más jóvenes ve deudas más chicas, ligadas a la falta de educación financiera (saldos de tarjeta sin cancelar, deuda con Mercado Pago), mientras que en los de más edad el problema es otro, viajes pagados en muchas cuotas que terminan generando un "cuello de botella" y, en algunos casos, embargos.
Las empresas, agrega una especialista en RRHH, cada vez dan menos préstamos directos a sus empleados. Lo que se sostiene son los adelantos de sueldo, que algunas compañías usan como beneficio para retener personal.
Hay algo que pocas veces se admite puertas afuera: en varias empresas, el análisis de deuda de un candidato se hace antes de contratarlo, no como control interno después. El objetivo declarado es no poner a alguien endeudado en un puesto que maneje caja o cobranzas.
Esta fuente también cuenta que, como proveedora del Estado provincial, conoce mecanismos donde no se pagan facturas ni se resuelven trámites a quienes tienen deuda impositiva pendiente, como forma de presión para que regularicen.
Pero no todas las empresas ven lo mismo. En una compañía de materiales de construcción, la lectura es más tranquila si se mira el costado formal: no hubo aumento de reclamos por morosidad (embargos de haberes, por ejemplo) en los últimos tres meses. Aclaran, eso sí, que esa variable suele tener retraso: muchas deudas tardan en derivar en un embargo. El termómetro que sí se movió en esa empresa fue otro: los pedidos de adelanto de sueldo crecieron un 20% en el mismo período.
La plata no alcanza, y en las áreas de RRHH ya lo saben mejor que nadie: lo ven en los legajos de cada búsqueda, y lo ven, mes a mes, en la caja de los adelantos.