Hace unos 10 años, cuando la calistenia todavía estaba lejos del auge que tiene hoy, Raúl Cáceres y Nicolás Jaasiel Martínez detectaron que había algo que faltaba: espacios de entrenamiento al aire libre con equipamiento pensado no solo para atletas, sino también para cualquier persona que quisiera moverse.
Así nació CORE Espacios, la unidad que desarrollaron dentro de CORE y que hoy ya cuenta con más de 500 espacios instalados entre proyectos públicos y privados. La empresa tiene presencia principalmente en CABA y AMBA y también llegó a Santa Fe, Córdoba, San Juan, Jujuy, La Pampa y Neuquén.
“Siempre quisimos apostar a nuestro país y crear algo de calidad, made in Argentina, dejando de lado el pensamiento de muchos de que si querés algo bueno, es importado”, cuenta Cáceres, cofundador de CORE.
Del parque de una casa a los municipios
El comienzo fue, según recuerda, “muy a pulmón”. Las primeras instalaciones fueron barras para clientes particulares, incluso en parques, terrazas y hasta en el altillo de una casa en Devoto. Después llegó un proyecto que marcó un cambio de escala: la primera instalación de barras en un espacio público en Nordelta.
La empresa comenzó a trabajar sobre diseño, funcionalidad, seguridad y durabilidad, pero también sobre una idea central: llevar el entrenamiento a lugares donde cualquier persona pueda acceder sin pagar un gimnasio. Por eso, los principales clientes de CORE Espacios hoy son clubes y municipios, aunque la cartera también incluye empresas, colegios, countries, gimnasios y particulares.
“Nos motiva que cualquier persona pueda hacerlo, sin tener que pagar para poder entrenar”, explica Cáceres.

Un negocio que no tiene un “ticket” único
Una de las particularidades del modelo es que no existen dos proyectos necesariamente iguales. CORE puede partir de algunos modelos estándar, pero adapta cada instalación al espacio disponible y al tipo de público.
Los proyectos arrancan actualmente en torno a los $ 2,5 millones, para espacios de aproximadamente 6 m². Pero la escala puede ser muy diferente: la compañía ya realizó instalaciones de hasta 600 m².
La apuesta, justamente, es dejar de pensar solamente en “poner barras” y desarrollar verdaderos espacios de movimiento, con circuitos y propuestas que combinen entrenamiento, juego y encuentro.
Un ejemplo concreto está en Parque Las Tejas, en Córdoba, donde actualmente están desarrollando un nuevo espacio público pensado para que la comunidad pueda “encontrarse, moverse, jugar y disfrutar”. La propuesta apunta a combinar accesibilidad, funcionalidad y diseño, con una mirada que excede al entrenamiento y busca integrar a chicos, adultos y familias.

El objetivo: multiplicar por cuatro
Para 2026, CORE Espacios se fijó una meta ambiciosa: cuadruplicar el negocio. En cantidad de proyectos, el objetivo es llegar a 120 circuitos instalados durante el año, un número que, según Cáceres, viene siguiendo la línea planteada.
La expansión no se limita al mercado argentino. La empresa está trabajando en todo el país y ya tiene en carpeta el desembarco en Uruguay y España.
Y hay otro movimiento en marcha: en aproximadamente dos semanas prevén lanzar nuevos modelos. Algunos serán módulos que podrán sumarse a las estructuras existentes y otros serán espacios completos.
La nueva generación de productos apunta a ampliar el público: propuestas más lúdicas, pensadas para que puedan compartir el espacio desde los más chicos hasta los adultos mayores.

Tu opinión enriquece este artículo: