Farmacias Sánchez Antoniolli nació en 1960, fundada por Antonio Lorenzo Sánchez Esteves —Don Sánchez—, con una primera pequeña farmacia en Villa La Merced. Con el correr de los años, Don Sánchez y sus hijos fueron creciendo en el rubro, pero cada uno manejaba sus propias farmacias de forma independiente, sin una marca ni una red que los uniera.
Recién en 2011, Pablo Sebastián Sánchez (hijo), Antonio Luis Sánchez (hijo), Diego Augusto Antoniolli (nieto) y Luis Gonzalo Sánchez (nieto) fusionaron sus farmacias en una sola empresa, sumando en ese momento unas 17 sucursales. La dirección pasó a manos de Luis Gonzalo Sánchez, para darle a la empresa orden, unificar los procesos internos y sentar las bases de una estructura escalable, capaz de sostener el crecimiento que vendría después.
Hoy la cadena tiene 38 sucursales, concentradas mayormente en Córdoba Capital, con presencia además en Villa Allende, Carlos Paz, Falda del Carmen, Anisacate y Arroyito. El salto más reciente fue hacia Río Cuarto: en abril de este año, la empresa se hizo cargo de una cadena de cuatro farmacias locales, que ya renombró bajo la marca Sánchez Antoniolli.
Uno de los grandes diferenciales de la cadena es el horario: todas sus sucursales atienden de 7 a 0 horas, todos los días. Algunas más grandes y ubicadas estratégicamente funcionan 24/7.
Además, Farmacias Sánchez Antoniolli cuenta con una tienda online con envíos a todo el país para productos de cosmética y perfumería. A diferencia de las farmacias más chicas, que suelen depender de que un proveedor les traiga la mercadería en el momento, Sánchez Antoniolli tiene un depósito propio. El depósito, además, va incorporando tecnología: un sistema recibe los pedidos de las farmacias y de la tienda online, y un robot los va armando, agilizando así la tarea del personal.
El primer súper adentro de una farmacia
En 2024, Sánchez Antoniolli lanzó Breve, una nueva unidad de negocio de supermercado dentro de la farmacia. El lanzamiento se dio junto con la apertura de su local más grande, en Villa Allende (Av. Río de Janeiro 1621): 1.400 m2 que integran, en un mismo espacio, un mercado completo con carnicería, verdulería, lácteos, congelados, bebidas y productos de almacén junto a la farmacia. A diferencia de otras cadenas que suman una farmacia dentro de un supermercado, acá la lógica es la inversa.
Breve está presente en 20 de las sucursales, en todas las que tienen espacio de góndolas: ahí se traduce en un sector con snacks, bebidas, artículos de limpieza y almacén.
Además Sánchez Antoniolli incorpora artículos de belleza, bazar, librería, juguetes, y marroquinería, además de los medicamentos, que se venden por mostrador, y cosmética y perfumería, propia del negocio farmacéutico tradicional.
El stock y la variedad de productos se ajustan a la capacidad de cada local, la zona y la demanda. El formato más completo, por ahora, sigue siendo exclusivo de Villa Allende.
Actualmente la empresa está trabajando en el lanzamiento de una plataforma de e-commerce propia para pedidos de Breve, pensada como una solución de delivery.
La idea competiría de frente con las apps de delivery de comida y almacén, que resuelven una necesidad puntual —como un faltante de última hora— pero con comisiones altas: el diferencial de Breve sería ofrecer precios más competitivos, apoyado en la infraestructura de reparto que la empresa ya tiene creada, y permitir hacer una compra mensual, no solo resolver un faltante puntual. El lanzamiento arrancará en Villa Allende y alrededores, con planes de ir expandiéndose de forma gradual a otras zonas.
La cadena no ofrece el modelo bajo franquicia: según explican desde la empresa, la rentabilidad del rubro farmacéutico es demasiado ajustada como para sostener ese esquema, a diferencia de otros comercios con mejores márgenes. Aunque Sánchez Antoniolli funciona como una farmacia polirrubro, con perfumería, bazar y supermercado, el 80% de su facturación sigue viniendo de los medicamentos, según datos de la propia empresa.
A pesar de la magnitud: la farmacia de barrio
A pesar de la escala que fue tomando, la empresa insiste en que sigue siendo, en el fondo, la farmacia de barrio de siempre. Su propósito es estar siempre cerca, brindando atención humana, asesoramiento confiable y soluciones concretas.
Esa cercanía, dice Pablo Sanchez, se nota en pequeños detalles como conocer a los vecinos por su nombre o mantener sillas para los clientes mayores mientras esperan. Incluso en las sucursales con formato de góndola —más grandes, más tecnológicas—, la empresa asegura que buscó no perder esa calidez de la farmacia tradicional.