"El 79% de los jóvenes termina el secundario sin saber qué quiere hacer", explica Rossi. Pero el problema no es solo la falta de rumbo, sino el costo: el 40% de los que eligen una carrera la abandonan en el primer año. Para frenar esta sangría de tiempo y dinero, Growth Road desarrolló un ecosistema basado en inteligencia artificial generativa y psicometría validada en Europa que analiza al alumno en 360 grados.
A diferencia de los métodos tradicionales, su tecnología no solo sugiere carreras, sino que detecta patrones de riesgo emocional. En un contexto donde el 25% de los estudiantes reporta síntomas de depresión o ansiedad, la plataforma actúa como un radar para padres y docentes, notificando alertas antes de que el malestar se transforme en una crisis.
Con un equipo de 21 especialistas (desde pedagogos hasta ingenieros), la firma ya pisa fuerte en el mercado: ya operan en 8 países y asisten a más de 25.000 alumnos, ya lograron reducir la incertidumbre académica en un 87% y tienen el respaldo de 6 universidades españolas, la Fundación Telefónica y la Comisión Europea.
El modelo de negocio es dual: trabajan codo a codo con más de 100 colegios en programas de 6 años y ofrecen una solución directa (B2C) para familias que buscan respuestas concretas. Además, cuentan con el buscador de universidades más completo de Occidente, que mapea la oferta académica de 14 países.
Hoy, la startup cordobesa acelera su prototipo funcional con el apoyo de la Agencia Córdoba Innovar y Emprender y fondos público-privados, validando su tecnología en el ecosistema local mientras proyecta un modelo de licenciamiento internacional con empresas de ingeniería de precisión. El objetivo es claro: que el próximo título universitario no sea fruto del azar, sino del propósito.