Ops… Soppelsa cerró el local de 9 de Julio y La Cañada (¿se extingue un clásico?)

A más de un cordobés se le correrá un lagrimón el día que la familia Soppelsa decida cerrar el ahora único local de la tradicional heladería en Córdoba, ubicado sobre la Av. Núñez, frente al Nudo Vial que "preside" la Mujer Urbana. La posibilidad existe, aunque por ahora los Soppelsa prefieren mantener la cautela y continuar con el negocio en la zona norte de la ciudad. “O crecemos o nos retiramos”, dice Luis Soppelsa, al frente de la cadena de heladerías y cafeterías creada por Don Luis Soppelsa en 1924. El que no corrió la misma suerte que el local del Cerro de las Rosas es el de 9 de Julio y La Cañada, que bajó sus persianas hace poco. Según nos confiaron desde la empresa, la idea es ofrecerlo en alquiler, ya que sigue siendo propiedad de la familia Soppelsa.

Hubo una época en la que Soppelsa era sinónimo de helados en Córdoba. Pero desde hace tiempo, la marca comenzó a replegarse hasta mantener sólo dos locales abiertos y manejados directamente por los descendientes de su fundador, Don Luis Soppelsa: 9 de Julio y La Cañada, y Av. Rafael Núñez 5050, en el Cerro de las Rosas. De ellos, sólo queda uno, ya que el del centro cerró hace poco. “Los helados ya no son negocio”, dice Luis Soppelsa. “Los precios están planchados y los costos son cada vez más altos”, sostiene el empresario.
Si bien Soppelsa no lo menciona directamente, seguramente en esta decisión tiene mucho que ver la competencia, especialmente la cadena de helados Grido, cuyo éxito radica fundamentalmente en que ha sabido sostener una política de buen producto a precios bajos.
 

El equipo de Grupo Calypso

La desarrollista acaba de sellar el inicio de una nueva etapa con la inauguración de sus flamantes oficinas sobre Sol de Mayo al 1.300, en el mismo lugar donde está emplazado Egeo, uno de sus proyectos emblema.

¿Dormir en una estación de servicio? La apuesta de Construcciones Flash: módulos de $ 12.000.000 y con recupero estimado en siete meses

(Por Juliana Pino) La empresa misionera Construcciones Flash desarrolló módulos de descanso que se reservan desde una app, se alquilan por hora y buscan convertir espacios ociosos de las estaciones de servicio en una nueva fuente de ingresos. Cada unidad cuesta $ 12 millones y el modelo ya apunta a expandirse a Córdoba, Buenos Aires y Neuquén.