Dicen que el check-in web no sirve en Brasil (lo experimentó en espera propia)

Angel Robledo: "Estimado Iñigo... Sumo mi aporte a los viajeros con una advertencia en base a lo que me sucedió meses atrás. Sabemos lo útil que es el check-in electrónico, especialmente cuando no tenés que despachar equipaje... (cuenta que en un viaje reciente) llegué varias horas antes al aeropuerto de San Pablo cuando me presenté en el acceso a la sala de embarque no me permitieron ingresar. En los mostradores de Lan me informaron que por disposiciones de Brasil el check-in electrónico no te sirve para nada: tenés que presentarte dos horas antes en el mostrador de la empresa y que el check-in ya estaba cerrado. Resultado esperé siete horas más otro vuelo en San Pablo y diez horas más en Buenos Aires. Claro, me tuve que bancar todo el viaje el cartelito pegado en el apoyacabezas que dice: `¡Ahorre tiempo! Haga su check-in por Internet´. Moraleja: ojo, que en contra de toda la campaña de Lan que para que hagas el check-in por Internet, no funciona igual en Brasil que en Argentina y Chile, y Lan no te lo advierte adecuadamente sino que el sistema te da información errónea que te confunde más".

¿Algún caso más como éste?  Sobre facilidades y dificultades para viajeros frencuentes, aquí.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.