El modelo es simple: conductores que ya iban a hacer un viaje publican sus asientos vacíos, y pasajeros que van al mismo destino se suman y comparten los gastos. La distancia media de cada trayecto ronda los 200 a 300 kilómetros.
Con el combustible en Argentina acumulando un alza del 83% en lo que va del año, llenar el tanque cuesta hoy alrededor de $ 80.000. Con BlaBlaCar, el conductor puede ahorrar más de la mitad del costo total del trayecto.
La plataforma no llega de cero a la región: lleva más de once años operando en Brasil y México. Brasil, de hecho, es hoy el segundo mercado más grande de la empresa en el mundo, con más de 5 millones de usuarios activos anuales.
BlaBlaCar tiene presencia en 21 países y una comunidad global de 29 millones de usuarios activos al año. En su red, el 80% de los viajes en Brasil cubren rutas sin otra alternativa directa que el auto particular.
La conectividad territorial es otro argumento de peso: Argentina tiene más de 600 ciudades con menos de 10.000 habitantes, muchas sin transporte público interurbano directo. El carpooling llena ese vacío.
La plataforma opera con perfiles verificados, sistema de reseñas entre usuarios y equipo de moderación. La confianza, dicen, es el producto central. Ahora, a ver si los argentinos les creen.
Dos ejemplos para entender el ahorro
Córdoba-Buenos Aires son 700 kilómetros. A un consumo promedio de 7 litros cada 100 km, el viaje insume unos 49 litros de nafta: casi $ 100.000 al precio actual del surtidor. Si viajan conductor más dos pasajeros —la media de BlaBlaCar—, cada uno paga alrededor de $ 33.000. El micro cuesta entre $ 40.000 y $ 60.000, y tarda lo mismo o más.
Córdoba-Río Cuarto son 220 kilómetros, un trayecto que no tiene tren y donde el servicio de larga distancia es escaso. El combustible ronda los $ 31.000; dividido entre tres viajeros, son menos de $ 11.000 por cabeza. Para ese destino, hoy no existe una alternativa más barata ni más directa.