De la góndola a la mesa (y ahora también a las dietas sin TACC): Lay’s se certificó como libre de gluten en Argentina

Hay productos que nos atraviesan como país. Que están en cumpleaños, picadas de domingo, juntadas improvisadas y tardes de verano. Las papas Lay’s se vuelven más inclusivas: Argentina se convirtió en el segundo país de Latinoamérica donde toda la línea de esta marca tiene certificación sin gluten.

Aunque para muchos sea una sorpresa, el cambio no está en la receta, que sigue siendo la misma de siempre, sino en el reconocimiento formal: “Nada cambió en nuestras Lay’s: son las mismas de siempre, pero ahora certificadas”, aclara Agustina Padilla, gerente Sr. de Marketing de PepsiCo Alimentos. La frase puede sonar simple, pero encierra una transformación dentro de la estrategia global de la compañía: “El sello libre de gluten es una manera de reconocer a miles de consumidores que ya nos eligen, y de dar la bienvenida a muchos más que ahora pueden hacerlo con total confianza”, asegura Padilla.

La certificación sin TACC (otorgada bajo los lineamientos de ANMAT) se aplica a todo el portafolio disponible en el país. No es un nuevo sabor ni un relanzamiento de edición limitada. Es el mismo paquete amarillo, pero ahora con un sello que abre la puerta a un público excluido de muchos snacks: el de quienes deben o eligen evitar el gluten.

Según un informe oficial de Anmat, 1 de cada 167 adultos en Argentina es celíaco, y en la infancia la proporción es aún mayor: 1 de cada 79. Para este universo, cada vez más visible pero costoso, contar con opciones seguras y accesibles no es un lujo, es una necesidad. 

Esta movida forma parte de pep+ (PepsiCo Positive), la hoja de ruta que impulsa un cambio sustentable e inclusivo desde la industria alimentaria. 

Con una inversión de US$ 10 millones, la Siglo 21 anuncia su nuevo campus en Río Cuarto (2 edificios y 1 auditorio para más de 5.000 alumnos)

(Por Rocío Vexenat) La Universidad Siglo 21 confirmó lo que en Río Cuarto ya empezaba a sonar como rumor fuerte: tendrá un campus propio en la ciudad. Y no será un anexo ni un edificio más. Será un “pueblo académico peatonal” de nueve hectáreas, con auditorio circular, edificio de aulas icónico y un masterplan que promete crecer durante décadas.