El billete de $ 100 quedó chico (¿el último símbolo K?)

Con la inflación entre 35 y 40% (48% en alimentos, según el Centro de Almaceneros de Córdoba, estadística  que en Córdoba usa el SEP para pedir aumento salarial) el billete de $ 100 cada vez alcanza para comprar menos cosas. Dos ejemplos de los últimos días lo muestran: los cajeros automáticos aumentaron el límite de extracción y un InfoNauta que cobró un cheque de $ 10.000 en un banco de esta ciudad recibió el fajito con el precinto del Central. “Así cómo vienen, se van”, inmortalizó el cajero cuando se los entregó.
¿Permitirá Cristina un billete de denominación más grande ( $ 200, $ 500) para hacernos el día a día más fácil o eso será abdicar un símbolo? Veremos...

El billete de $ 100 quedó chico (¿el último símbolo K?)
Los cajeros automáticos aumentaron el límite de extracción.

Los ejemplos sirven también para recordar la posición de la escuela Monetarista que sostiene que cuando hay altas expectativas de inflación crece la “velocidad del dinero” (la cantidad de veces que se usa un billete). ¿la razón? Las expectativas de precios elevados aceleran la demanda de materias primas u otros inputs por parte de las empresas y la compra de bienes de consumo por parte de las familias. En síntesis, todo el mundo se para en los activos que más necesita y deja de lado en el que menos confía: el peso. 

Para el Día de los Enamorados seguro regalas un Bon o Bon, pero ¿sabés cómo nació el producto estrella de Arcor?

(Por Jazmín Sanchez) Bon o Bon fue pensado como una respuesta industrial a un bombón ya consolidado en Brasil: Serenata de Amor. Inspirado en ese formato, pero adaptado a la escala, las materias primas y la lógica productiva argentina. El Bon o Bon logró multiplicar variantes, bajar costos y convertirse en un ícono regional que hoy compite de igual a igual —y a menor precio— en la góndola brasileña.