Intel apuesta a las Ultrabook (espera quedarse con el 40% del mercado para fines de 2012)

La gente de Intel entiende que las necesidades de los consumidores de laptops han ido cambiando y son cada vez más exigentes. En esa sintonía es que a mediados de agosto anunciaron la creación del Fondo Ultrabook -de US$ 300 millones- para ayudar a impulsar la innovación en dispositivos Ultrabook, una suerte de convergencia entre las notebook y las tablets más delgadas, con más potencia y livianas. "A finales de 2012 el 40% del segmento de mercado de laptops de consumo corresponderá a este nuevo tipo de computadoras, que cada vez más combinarán el mejor desempeño en su clase con una mayor capacidad de respuesta y seguridad en formatos delgados y elegantes", explica Rocío Posadas, gerenta de consumo de Intel. Las Utrabook costarán entre $ 5.000 y $ 6.000 y ya están disponibles en marcas como Samsung, Acer y Levono. Si bien, todavía no hay planes de ensamblar las Ultrabook en nuestro país, desde Intel no descartan la posibilidad para el año que viene. "A corto plazo, o sea para fin de año, no hay proyecto de ensamblar en Argentina, pero aspiramos a que se pueda hacer para el 2012", resume Posadas.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.