El primer diagnóstico socioproductivo de la emergente vitivinicultura en Córdoba detectó que en la provincia hay 51 elaboradores de vino (EDV). En total, la provincia de Córdoba con 244,2 hectáreas.
Para comparar Mendoza tiene más de 142 mil hectáreas plantadas y le siguen San Juan (39.684), La Rioja (7.010) y Salta (3.700), según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura.
En Córdoba se cultivan 27 cepas diferentes (15 tintas y 12 blancas). Malbec, cabernet sauvignon y sauvignon blanc son las que tienen mayor presencia en los viñedos relevados. Los departamentos con más EDV son Calamuchita, Colón y San Javier, con 12 cada uno de ellos.
El estudio fue realizado por Daniel Cáceres, investigador en el Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal (Imbiv, dependiente de la UNC y el Conicet) y Mariano Córdoba, docente de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la UNC.
El objetivo fue caracterizar a los EDV, analizando su estructura productiva, escala, métodos y estrategias, para responder a las preguntas: «¿quiénes son?, ¿qué hacen?, ¿cómo lo hacen?, ¿dónde lo hacen? y ¿cuáles son sus principales estrategias?». El trabajo es fundamental, ya que no existían antecedentes que caracterizan esta actividad que se expande con fuerza y rapidez en la provincia.
Cáceres recuerda que en el siglo pasado Córdoba producía millones de litros de vino de mesa. «En los últimos 20 años emergieron emprendimientos de pequeña escala, que apuntan a producir vinos más cuidados, que ponen énfasis en la calidad. Esta nueva vitivinicultura cordobesa está dando sus primeros pasos y buscando una identidad propia», señala.
Y agrega: “Están empezando a conocer los distintos terroirs, identificando las cepas más adecuadas, optimizando las técnicas de cultivo y mejorando los procesos de vinificación. Esto sugiere que los productores tendrán que desandar sus propios senderos de adaptación, aprendizaje, e innovación, para recién luego encontrar una identidad propia que distingue a los vinos de Córdoba”.