La decisión forma parte de la estrategia del grupo para dividir sus operaciones en dos compañías más enfocadas: por un lado, el negocio industrial -que continuará bajo la marca SKF- y por otro, el automotriz, que pasará a operar con identidad propia.
“Hoy damos otro paso importante en el proceso de separación de nuestro negocio automotriz”, explicó Rickard Gustafson, presidente y CEO de la compañía. Según detalló, la intención es crear dos organizaciones independientes capaces de acelerar el crecimiento y generar valor a largo plazo para clientes y accionistas.
Vertevo: movimiento, transformación y evolución
De acuerdo con Kerstin Enochsson, presidenta del área automotriz del grupo, “Vertevo” surge de la combinación de dos conceptos: vertere, del latín “girar” o “transformar”, y evo, abreviatura de “evolución”.
“Juntas expresan movimiento, progreso y cambio. Es un nombre corto, audaz y memorable que captura nuestra historia y funciona en distintas culturas”, explicó la ejecutiva.
El negocio automotriz de SKF incluye el desarrollo de rodamientos, sellos, sistemas de lubricación y soluciones de monitoreo, tecnologías clave para fabricantes de vehículos y para el mercado global de repuestos.
El plan: salir a bolsa en 2026
La hoja de ruta del grupo contempla que la nueva empresa comience a cotizar en el cuarto trimestre de 2026 en la bolsa sueca, Nasdaq Stockholm. La operación todavía deberá ser aprobada por el directorio y los accionistas, pero forma parte del proceso de escisión que la compañía viene preparando desde hace meses. Hasta que se concrete la separación formal, el negocio automotriz seguirá operando como subsidiaria dentro del grupo SKF.
Un anuncio global con impacto local
La redefinición del negocio automotriz coincide con un momento complejo para la compañía en Argentina. La multinacional confirmó recientemente el cierre de su histórica planta de rodamientos en Tortuguitas, donde producía desde hace casi 90 años. La medida implicará la pérdida de unos 150 puestos de trabajo y forma parte de una reconversión del negocio local hacia un esquema más centrado en la importación.
El caso generó repercusiones dentro del sector metalúrgico y reavivó el debate sobre el presente de la industria autopartista en el país.