View, la nueva sociedad de Romero Victorica para incursionar en el mercado inmobiliario

Primero adquirió dos de las parcelas que rodean a la sede central del cuartel de Bomberos Voluntarios, que la Provincia había puesto en venta a través de Corincor y por las que pagó unos $ 7 millones. Luego su hermano Pedro creó OYE!, una sociedad para operar en el mercado inmobiliario. Y ahora, es José (foto) quien conformó una nueva sociedad denominada View, para meterse de lleno en el negocio del Real Estate. Así, José Romero Victorica comienza a dar sus primeros pasos en un rubro diferente al que transitó en los últimos años de su carrera empresaria, ligada al sector de los call centers y en el que le fue más que bien si tenemos en cuenta que en 2011 terminó de desprenderse de sus acciones en Allus, en una operación global de US$ 200 millones.

La nueva sociedad de José Romero Victorica, tiene por objeto la realización de operaciones inmobiliarias en todas sus formas, ya sea compra, venta, permuta, leasing, fideicomisos, urbanización, división, subdivisión, explotación, administración y arrendamientos de inmuebles, propios o de terceros, ya sean urbanos, rurales, loteos, entre otras cosas.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

El fenómeno Don Julio: ¿Cuánto cuesta hoy comer en la mejor parrilla de Buenos Aires? (con souvenir “incluido”)

(Por Julieta Romanazzi) La fila de gente esperando una mesa en Guatemala esquina Gurruchaga llama la atención, así como también algunos precios de su carta. El dato que explica el fenómeno: el 80% de las mesas las ocupan brasileños, que llegan con reserva en mano o se resignan a la espera en la vereda con tal de tachar el "Templo de la Carne" de su lista.