Con 20.000 entradas vendidas, el Cosquín Rock entra en la cuenta regresiva

Faltan sólo 11 días para que empiece el Cosquín Rock 2009 y desde la organización ya tienen contabilizadas unas 20.000 sumando los tres días, un promedio bastante similar al que tenían en vísperas del festival el año pasado.
Con tres escenarios (de Branca, Claro y el Gobierno de Córdoba) y entradas que cuestan $ 63 (viernes y domingo), $ 68 (el sábado) y un pase de $ 170 por los tres días, la crisis aquí también se hace notar. “Lo vemos en los abonos, la gente elije un solo día para disfrutar del festival. Por eso este año vamos a tener un público muy variado todos los días, con menos abonos y más entradas individuales”, señala José Palazzo (foto), director de Nueva Tribu.
Al Festival de la Montaña ya le quedan muy poquitos vips disponibles, y ver a Deep Purple desde ese lugar exclusivo -sólo para 340 personas con estacionamiento, comida y bebida free- tendrá un costo de $ 230, mientras que ver a esta banda en el Luna Park costará $ 300 (sólo en entradas).

Los Planes de Nueva Tribu para el 2009 haciendo clic en el título de esta nota.

- ¿Cuáles son los planes de Nueva Tribu para el 2009?-, preguntamos.

- Estamos estudiando la posibilidad de un lugar propio más allá de la concesión de Juniors y de Captain Blue XL, queremos un ámbito que nos permita desarrollar eventos más exclusivos. Además nos vamos a enfocar en consolidar el área de vips para empresas en shows y los conciertos que ya tenemos programados como Arjona, Molotov, y todos los shows de rock previstos en Captain Blue XL (Alma Fuerte, Resistencia Suburbana, Las Pelotas y Catupecu). Si bien esperamos una disminución de público a los distintos shows, no vamos a incrementar el valor de las entradas para conservar la masa crítica de público. Hay que aguantar hasta que aclare pero en acción, no de brazos cruzados y lloriqueando-, sintetiza Palazzo.

Para el Día de los Enamorados seguro regalas un Bon o Bon, pero ¿sabés cómo nació el producto estrella de Arcor?

(Por Jazmín Sanchez) Bon o Bon fue pensado como una respuesta industrial a un bombón ya consolidado en Brasil: Serenata de Amor. Inspirado en ese formato, pero adaptado a la escala, las materias primas y la lógica productiva argentina. El Bon o Bon logró multiplicar variantes, bajar costos y convertirse en un ícono regional que hoy compite de igual a igual —y a menor precio— en la góndola brasileña.