Oye la galleta: el emprendimiento de tres hermanas cordobesas que ya es furor en Buenos Aires, San Luis, Santa Fe y México (Mendoza como próximo destino)

(Por Gabriel Caceres) Nacida en 2019 de la mano de Gry, Flor y Meli, Oye la galleta es un emprendimiento que en menos de dos años captó la atención de famosos y empresas como Naranja y Apex. En esta nota la historia de cómo tres hermanas capitalizaron sus experiencias en este tierno concepto. Mirá.

Gry, Flor y Meli son las tres mosqueteras de Oye, todas para una y una para todas. Un claro ejemplo de cómo las experiencias de la vida dan lugar a conceptos originales como Oye la galleta, que combina -con amor y fe- el arte culinario con mensajes de amor, esperanza y celebración.

De la cuota del gimnasio hasta hacer escala en México

Oye nació en septiembre de 2019, cuando a Gry se le ocurrió esta vuelta de tuerca de los mensajes con galletas y con tan solo invertir “la cuota del gym” (menos de $ 2.000 promedio para aquel entonces) logró comprar unas tazas, latas, $ 100 de publicidad en Instagram y un buen fotógrafo para meterse de lleno al mundo emprendedor junto a sus hermanas. Y mal no les fue, ya que a la semana ya tenían 15 ventas, y poco a poco Oye fue tomando forma y haciéndose escuchar, valga la redundancia, en todo Córdoba.

Al principio fueron ellas tres que, con ayuda de la familia, lograron darle el empujón inicial a este particular concepto. Hoy ya son 18 en el equipo, repartidos en los 3 talleres de cerámica, pintura, cocina, repartidores y en redes, desde donde -con amor y cariño- llevan el mensaje a cada persona que quiera decir, con galletas, cuánto extrañan y quieren a otras.

Desde Zaira Nara hasta un luchador del amor que llevó una caja Oye a la audiencia de divorcio, el boom de este emprendimiento se hizo sentir también en su producción, que pasó a tener decenas de diseños en sus tazas y despachar un promedio de 35 tazas por día en Córdoba, y se va a 1.400 si contamos las franquicias que tienen en San Luis, Santa Fe y Buenos Aires.

Todo artesanal

La magia ocurre en los 3 talleres dedicados a la producción propia de las tazas, packaging y delicias. Para tener una idea, a la hora de “escribir” en la galleta no tienen una suerte de imprenta de Gutenberg, todo es a mano, letra por letra, sellando en fresco el mensaje antes de mandarlas al horno. 

En cuanto a tazas, lo mismo, cada diseño es único y se produce íntegramente en los talleres de Oye, comandados por Flor, quien nos cuenta que una taza puede tardar hasta 4 días en hacerse.

Más que una galleta

“Nosotras hacemos dos colecciones al año y no se repiten por año, queremos que la gente coleccione”, nos cuenta Gry, la cabeza “marketinera” de Oye, puntualizando que no es solo la galleta, sino la esencia de coleccionar cada taza, cada colección tanto por la estética como por el mensaje personal que acompaña cada caja. Y es que según nos cuentan, el 90% de sus envíos son para regalo (con Galicia, Naranja, Apex y Jerárquicos Seguros entre las empresas que más les piden), con un 15% de auto-regalo, un 20% para cumpleaños, pero por sobre todo en la mayoría pregonan los mensajes de bienestar, de fuerzas y de que no importa qué pase, todo va a estar bien.

Mirando el horizonte

En septiembre Oye la galleta cumplirá sus dos años de vida, por lo que ya planean cajas de edición especial y ya tienen “en el horno” ampliar su red de franquicias, con Mendoza como el destino más tentador a llegar. Un futuro prometedor el cual este trío toma con inteligencia y cautela, porque como todo emprendimiento saben muy bien que a veces puede fallar y que, si caés y te querés quedar un ratito, está perfecto.

Porque en la tormenta también hay gracia, y tarde o temprano siempre sale el sol, para todos.

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