Órale, la marca de tortillas y nachos mexicanos (made in Córdoba) que quiere saltar de 35.000 a 45.000 docenas por mes (y ganar nuevas plazas)

(Por Soledad Huespe) En el corazón de Córdoba, Pirámide Food Company, la empresa liderada por Claudio Matassini y Daniel Abreu, se convirtió en un referente de tortillas y totopos (nachos) mexicanos “pero de esos bien padres”. Con una producción mensual de 35.000 docenas de tortillas, la empresa tiene planes ambiciosos: escalar su producción para abastecer a grandes cadenas nacionales.

Pirámide Food Company no siempre fue lo que es hoy. Hace seis años, cuando Claudio Mattasini decidió comprar parte del paquete accionario, la empresa estaba muy endeudada y se enfrentó a desafíos que muchos consideraban insuperables (incluido su actual socio, Daniel Abreu). "Había mucha ineficiencia por todos lados", comenta Matassini. Fue entonces cuando Daniel Abreu se unió al equipo, inicialmente como asesor, para recomendar el cierre de la empresa. Sin embargo, juntos decidieron transformarla, haciendo foco en un cambio de la cultura organizacional.

2 plantas productivas (que se complementan)

Una de las decisiones estratégicas más importantes fue aprovechar las dos plantas de producción que la empresa ya poseía. Ubicadas en Martel de los Ríos 4989 y la segunda en barrio Jorge Newbery, estas instalaciones producen diferentes líneas de productos. Una planta se dedica exclusivamente a productos de maíz sin TACC, mientras que la otra produce productos de trigo veganos. Esta separación no solo asegura la calidad y seguridad alimentaria, sino que también permite a la empresa diversificar su oferta.

El “Big Mc” de Pirámide Food Company

El corazón de Pirámide Food Company son las tortillas y los totopos (nachos). Estos productos no solo mantienen la receta tradicional mexicana, sino que también se producen con ingredientes locales de alta calidad. "Conservamos la receta original, utilizando maíz molido, no harina de maíz", explica Abreu. La empresa ha optado por no competir en precio, sino en calidad, posicionándose como un producto premium en el mercado.

Expansión (y futuro)

Actualmente, Pirámide Food Company distribuye sus productos a nivel local y nacional, con presencia en cadenas como Mariano Max, Libertad, Tadicor, Súper Mami, Walmart, y Carrefour. La empresa está en proceso de aumentar su capacidad productiva en un 40% para satisfacer la creciente demanda y expandirse aún más en el mercado nacional. El próximo desafío es llegar a todos los Carrefour Express de Córdoba y apuntalar la operación en Mendoza (donde llegan a través de Libertad).

Además de aumentar la producción, Pirámide Food Company está innovando con nuevos productos. Próximamente lanzarán nachos saborizados con cheddar y una variante picante, el "Spicy". También están desarrollando tortillas saborizadas y reformulaciones para tortillas sin necesidad de refrigeración.

"Toda nuestra materia prima es de Córdoba", señala Matassini. Desde el maíz hasta el aceite, todo se adquiere localmente, apoyando a proveedores en la región.

¿Lo que sigue? "Trrminamos los papeles y estamos habilitados a exportar. Y ese es el desafío de 2026", culminan.

Andreani ya mueve 520.000 paquetes por día desde su hub automatizado de Pacheco (abre el juego a pymes y emprendedores)

(Por Julieta Romanazzi) El centro de distribución que la empresa inauguró en General Pacheco a mediados de 2025 empieza a mostrar su potencial. Con tecnología única en América, capacidad para escalar y un servicio de fulfilment que ya suma 15 clientes, el hub se convirtió en la apuesta más grande de la compañía para sostener el crecimiento del e-commerce argentino.

¿Y si el maíz prende en la Patagonia? Ensayan con rindes de hasta 10.000 kg/ha y abren el debate sobre su viabilidad productiva (clave: agua e infraestructura)

(Por Juliana Pino) La posibilidad de producir maíz en la Patagonia, una región históricamente fuera del mapa agrícola para este cultivo, empieza a dejar de ser una rareza técnica para convertirse en una pregunta concreta de negocio. Los primeros ensayos muestran que, con genética adecuada, el cultivo puede adaptarse. Pero… ¿alcanza con que “ande”?