80.000 vehículos falsos ya circulan en las calles: qué son los “autos mellizos” (en qué consiste este negocio que nadie controla)

(Por Rocío Vexenat) Se conoce como “autos mellizos”, una modalidad de fraude que combina tecnología, criminalidad y una falla en los controles que el mercado aún no pudo cerrar. Para quienes buscan invertir en un auto usado, la recomendación es clara: informarse o arriesgarse a quedar atrapado en una estafa que puede costar miles de dólares.

¿Qué es un auto mellizo y cómo funciona el negocio? El auto mellizo no es más que un vehículo clonado: un auto legítimo vendido en paralelo, con patente, color y modelo idénticos a otro que ya está registrado.

Daniela Medina, gerente de Seguridad y Emergencias de Ituran Argentina cuenta que los delincuentes roban un vehículo elegido por el comprador (por ejemplo, un Fiat Cronos gris), alteran la patente, raspan o cambian la numeración de chasis y motor, y lo sacan a circular como si fuera el vehículo original.

En los controles habituales, los autos pasan desapercibidos. ¿Por qué? Porque los oficiales y los sistemas de tránsito verifican patente, modelo y color, no el número de chasis completo ni cada grabado del motor o los vidrios. Esto convierte a los autos mellizos en una especie de “fantasma legal”: circulan como si fueran legítimos, mientras que el verdadero dueño sigue pagando cuotas o pierde su vehículo.

Según Daniela, uno de los factores que alimenta este fraude es la crisis económica y la necesidad de movilidad rápida. Muchos compradores recurren a plataformas como Marketplace, buscando vehículos baratos para trabajar en aplicaciones de transporte o delivery, o para simplemente tener vehículo.

“Allí los delincuentes ofrecen autos mellizos a precios atractivos. La víctima paga sin verificar cada detalle de documentación o número de motor, y cuando intenta legalizar la compra, descubre que el auto es un clon. Una estafa completa, rápida y difícil de rastrear”, expresa Daniela. 

Si bien el fraude es sofisticado, hay medidas preventivas claras:

  1. Evitar plataformas no reguladas: comprar en redes sociales o marketplaces informales aumenta el riesgo.

  2. Concesionarios oficiales o revendedores certificados: siempre que sea posible, recurrir a ellos.

  3. Verificación completa en el registro automotor: solicitar historial completo, cotejar motor, chasis, vidrios y zócalos.

  4. Acompañar la verificación policial: la inspección exhaustiva de motor, chasis y documentación es clave antes de pagar.

  5. Evitar pagos anticipados: solo transferir dinero una vez que el vehículo pasó todos los controles.

El control policial es aún limitado por falta de personal, y muchos registros permiten acceder a documentación digital que puede ser manipulada, por lo que la prevención y el asesoramiento legal se vuelven esenciales.

¿Qué políticas podrían frenar el fraude? Daniela Medina sugiere tres líneas de acción para reducir el problema: mayor control policial en puntos estratégicos (sin comprometer recursos de seguridad esenciales), verificación digital más exhaustiva (incluyendo bloqueos para impedir la generación de documentación falsa) y regulación y supervisión de registros automotores y plataformas digitales (cerrando los canales que hoy permiten falsificar títulos y papeles de vehículos).

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