Bioeléctrica la empresa cordobesa que expande su producción de biogás a nivel nacional (9 centrales en funcionamiento)

Bioeléctrica es una empresa cordobesa con sede en Río Cuarto, dedicada al desarrollo de proyectos de biogás y biometano a partir de residuos orgánicos, efluentes agroindustriales y otros pasivos ambientales. 

Javier Schifani, gerente de Bioeléctrica
Javier Schifani, gerente de Bioeléctrica

Además integra Grupo Bio4 Argentina y desde 2015 impulsa soluciones que integran generación de energía renovable, gestión de residuos y desarrollo regional.

Actualmente esta compañía que integra el sistema B, participa de cerca del 30% de la capacidad instalada de biogás del país, tiene nueve centrales en funcionamiento, más de 140 millones de kWh de energía renovable producidos y su funcionamiento evita la emisión de 900.000 toneladas de dióxido de carbono (CO₂).

El diferencial de Bioeléctrica radica en su modelo integral de desarrollo y operación de proyectos. La empresa acompaña cada iniciativa desde la idea inicial hasta la operación de la planta, integrando ingeniería conceptual y de detalle, desarrollo y gestión de proyectos, asesoramiento regulatorio, operación, mantenimiento y comercialización de biometano.

A esto se suma un ecosistema técnico que incluye software de monitoreo remoto, laboratorio propio, planta experimental y programas de capacitación que permiten optimizar el rendimiento de las plantas una vez en operación.

“El modelo de Bioeléctrica transforma residuos en energía renovable, biofertilizantes y desarrollo económico local, aportando soluciones ambientales concretas para la agroindustria y generando energía de base para el sistema eléctrico”, señala Javier Schifani, gerente de Bioeléctrica.

¿Cómo se fabrica el biogás? Se obtiene a partir de la digestión anaeróbica de materia orgánica, un proceso biológico mediante el cual microorganismos transforman residuos en energía renovable. Entre los sustratos más utilizados se encuentran residuos agropecuarios, efluentes industriales, subproductos agroindustriales y pasivos ambientales.

En las plantas en las que participa Bioeléctrica se procesan actualmente más de 800 toneladas diarias de residuos, incluyendo destilado fino de bioetanol, estiércol bovino, residuos lácteos y otros subproductos industriales, lo que permite generar aproximadamente 7 MW de potencia instalada.

La estrategia del biogás consiste en la la combinación inteligente de corrientes de residuos disponibles localmente. Los efluentes agroindustriales, como vinazas de destilerías o efluentes de tambos e industrias cárnicas, presentan alta carga orgánica y gran potencial de generación de biogás. Los residuos agropecuarios, como el estiércol, ofrecen una disponibilidad masiva y constante.

Además, existe una oportunidad muy importante en la valorización de pasivos ambientales, como lagunas de efluentes o residuos orgánicos que hoy no cuentan con tratamiento adecuado. En estos casos, el biogás permite resolver un problema ambiental y transformarlo en energía renovable y fertilizantes orgánicos.

Actualmente Argentina genera millones de toneladas de residuos orgánicos cada año, pero hoy solo una pequeña fracción se aprovecha energéticamente. Es aquí donde el potencial de crecimiento del biogás es enorme y está directamente vinculado al desarrollo de la agroindustria del país.

El biogás es energía de base, pudiendo generar electricidad de manera continua, las 24 horas, sin depender de condiciones climáticas como el sol o el viento. Al mismo tiempo valoriza residuos orgánicos que de otro modo generarían emisiones y problemas ambientales, convirtiéndolos en energía renovable y en biofertilizantes.

El proceso produce digestato, un fertilizante orgánico que devuelve nutrientes al suelo con mayor disponibilidad para los cultivos, aporta ácidos orgánicos y microorganismos beneficiosos, y presenta una huella de carbono menor que los fertilizantes minerales tradicionales.

Las plantas operadas por Bioeléctrica producieron más de 140 millones de kWh de energía renovable, evitando la emisión de más de 900.000 toneladas de CO₂ equivalente mediante la valorización de residuos agroindustriales que antes representaban un pasivo ambiental.

Es importante señalar que cuando el biogás se purifica para producir biometano, el impacto ambiental se amplifica aún más. El biometano tiene una huella de carbono hasta 200 veces menor por molécula que el gas natural fósil, ya que el CO₂ liberado en su combustión es biogénico, es decir, forma parte del ciclo natural del carbono.

En el transporte de cargas, por ejemplo, un camión que utiliza GNC respaldado por biometano certificado puede reducir más del 80% de su huella de carbono respecto al diésel, lo que convierte a esta tecnología en una herramienta concreta para descarbonizar sectores difíciles de electrificar.

Argentina ya cuenta con un sector de biogás de escala industrial en funcionamiento, con plantas distribuidas en varias provincias. En ese contexto, Bioeléctrica participa actualmente en cerca de un tercio de la capacidad instalada del país. El potencial de crecimiento es muy significativo, porque el país dispone de grandes volúmenes de residuos agroindustriales, efluentes pecuarios y subproductos orgánicos que hoy no se aprovechan energéticamente.

Para que ese potencial se materialice a mayor escala, es fundamental avanzar hacia un marco regulatorio previsible y de largo plazo, similar al que permitió el desarrollo del biogás en países como Alemania, Francia o Italia.

También resulta clave impulsar el biometano como vector energético, aprovechando la infraestructura existente de redes de gas natural para inyectar gas renovable sin necesidad de grandes inversiones adicionales. En Córdoba, Santa Fe y San Luis están desarrollando programas para fomentar el sector. 

En 2025 cerraron el año con nueve plantas en operación, cuatro proyectos en ingeniería avanzada en Santa Fe, San Luis, San Juan y Córdoba, y la certificación como Empresa B. 

“Ser una Empresa B implica pertenecer a una comunidad global de más de 10.500 compañías en 104 países, que cumplen con estándares verificados en materia de prácticas sociales y ambientales, transparencia y responsabilidad”, señaló Marina Arias, directora ejecutiva de sistema B Argentina.

En Bioeléctrica también obtuvieron la factibilidad técnica para inyectar biometano en la red de gas natural de Río Cuarto, lo que abre una nueva etapa para el desarrollo del gas renovable en Argentina. “Durante este año la idea es avanzar con la puesta en marcha de nueve proyectos actualmente en desarrollo, incorporando nuevas tecnologías vinculadas a la valorización del biogás y del digestato, y fortalecer nuestra vinculación con empresas y organismos internacionales”, agregó Javier Schifani.

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