“Chote” (techo al revés)

¿Cómo evitar fisuras, filtraciones de humedad, desprendimientos de baldosas y demás arrebatos consecuencia de las contingencias del clima? Es posible: techos invertidos, que cambian la lógica tradicional de superponer los materiales. En nota completa te contamos de qué se trata.

Techo cubierto con canto rodado
Techo cubierto con canto rodado
Así se compone el techo invertido.
Así se compone el techo invertido.

Al quedar las superficies planas horizontales expuestas a los rayos del sol, los materiales se contraen y dilatan constantemente. Para evitar estos problemas se recomienda intervenir con procesos de aislación térmica para inhibir el recalentamiento de la cubierta, pues, de lo contrario el asfalto o membrana con la que se cubren dichas superficies absorben el calor rápidamente a raíz del color. Así, por ejemplo, las terrazas de baldosas coloradas absorben un 75% más de radiación solar elevando la temperatura de las cubiertas a unos 55 grados centígrados aproximadamente en verano. El calor que penetra a través de este tipo de superficies, por ende, penetra en el interior de la casa y no se logra la aislación térmica deseada tan requerida en la temporada estival.
¿Cuál es la solución? Placas de polietileno expandido de 20 a 25 kg/m3 de densidad, y de 50 a 75 milímetros de espesor sobre la aislación hidráulica de la cubierta. Sobre las placas se coloca una membrana geotextil de 80 a 120 gramos que juega una suerte de capa filtrante para evitar el crecimiento de vegetación.
Finalmente, en las terminaciones se fija cada membrana levantándola de los bordes con una babeta de chapa galvanizada plegada y atornilla. Así, para evitar que los rayos UV levanten las placas, se esparcen entre 6 a 8 centímetros de canto rodado de granulometría pareja.

Fuente: Arquitecto Pablo Azqueta.

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