El proyecto nació en una hectárea de tierras municipales ubicada junto al río Xanaes y transformó un espacio que anteriormente funcionaba como basural en una propuesta de turismo sustentable y empleo verde. El desarrollo se realizó con participación de la Municipalidad de Despeñaderos, la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba y otros organismos públicos y privados.
La primera gran apuesta turística fueron los tulipanes. En la temporada 2025, el predio recibió 3.700 visitantes durante el invierno, entre mediados de junio y fines de agosto, y la propuesta fue ampliando su oferta con productos gastronómicos elaborados por emprendedoras locales y blends de té.
Ahora, el calendario cambia de color. “Es por temporada y se hace de julio a agosto, se hace temporada de tulipanes. Y ahora arranca la temporada de girasoles”, explicó Elisa, representante de Despeñaderos, durante la FIT 2026.
La nueva propuesta todavía está terminando de definir su esquema comercial, por lo que desde el municipio anticipan que los precios y la modalidad de visita serán anunciados próximamente. Lo que ya está definido es que la temporada comenzará a fines de octubre o durante noviembre y que será necesario realizar una reserva previa.
Una experiencia que va más allá de la foto
El atractivo no estará solamente en recorrer el campo de girasoles. La lógica que Despeñaderos Florece desarrolló con los tulipanes es convertir la visita en una experiencia que combine flores, producción local y gastronomía.
Durante la temporada anterior, las alternativas incluían diferentes formatos de visita y merienda. El ingreso a los tulipanes con degustación de un alfajor tenía un valor de $ 15.000, mientras que una opción con una masa pastelera costaba $ 20.000 y la merienda completa llegaba a $ 30.000. La experiencia de los tulipanes incorporó productos de pasteleras de Despeñaderos y blends de té elaborados localmente, generando una cadena que excede al propio campo de flores.
El recorrido por los cultivos es parte central de la propuesta: quienes llegan al predio conocen las diferentes especies, sus características, formas de reproducción y cuidados. La experiencia se completa con productos gastronómicos locales y, según la modalidad elegida, una merienda.
Un proyecto que cambió de escala
Despeñaderos Florece comenzó como una experiencia de producción de flores y terminó convirtiéndose en una propuesta turística con impacto en la localidad. El primer año se probaron los tulipanes en invernadero y, una vez comprobado que funcionaban, pasaron al cultivo exterior.
En la última temporada registrada por el proyecto se produjeron 10.000 tulipanes, además de flores nativas, aromáticas, narcisos, junquillos, alhelíes y girasoles. Para 2026, el objetivo planteado era llegar a 20.000 tulipanes.
El crecimiento también se reflejó en el empleo: el grupo de trabajo que comenzó con cinco mujeres llegó a 16 integrantes, vinculadas a tareas de cultivo, atención de visitantes, administración y producción.
Tu opinión enriquece este artículo: