Eeva Kilpi, Justo cuando había aprendido a vivir sin él

Justo cuando había aprendido a vivir sin él
se me vino a la cabeza la idea:
Yo a este hombre no renuncio.

Y las sábanas estallaron en flores.
"Esta es la realidad", dijo
y los sueños empalidecieron.

Tal era pues la fuerza tras las miradas
que durante años educadamente
nos habíamos lanzado mutuamente.
(Laulu rakkaudesta, 1972).
El blog de Emma Gunst.