La novedad está en el formato: en lugar de vender un kit, el emprendimiento alquila todos los materiales necesarios para pintar cerámica. Detrás de la idea está Josefina Dellasanta, quien desarrolló el servicio a partir de un pedido inesperado: “Todo surgió por una clienta que literalmente me propuso hacerlo. Cuando me puse a pensarlo me di cuenta de que, tanto en el modelo de alquiler como en el de las box tradicionales, las piezas igual tienen que volver al taller para que yo las hornee”, explica.
A partir de esa lógica, decidió darle una vuelta de tuerca a la experiencia. “Pensé: si de todas formas tienen que volver, ¿por qué no ofrecer algo más económico, más íntimo y más práctico? El alquiler resuelve varias cosas a la vez: es más accesible que mis otras propuestas, no requiere mi presencia como guía y también hay gente que ya tiene experiencia pintando cerámica y no necesita acompañamiento”, agrega.
Cómo funciona el alquiler ceramiquero
La dinámica es simple: el grupo retira el kit completo en el atelier, realiza la actividad donde quiera -en una casa, terraza o reunión entre amigos- y devuelve los materiales al día hábil siguiente.
El valor del servicio es de $ 23.000 por persona e incluye la pieza cerámica que cada participante interviene y luego se queda. El kit incluye todo lo necesario para la actividad:
-
pinturas cerámicas (engobes),
-
pinceles y lápices,
-
individuales de madera para trabajar,
-
recipientes para mezclar colores,
-
y las piezas elegidas del catálogo
La mayoría de los clientes opta por tazas, aunque también hay platos, macetitas y algunas esculturas pensadas para niños.
“Todo lo necesario para pintar está incluido. Las instrucciones se envían por audio y estoy súper atenta al celular por si surge alguna duda”, cuenta Dellasanta.
El servicio requiere un mínimo de siete personas, mientras que el máximo depende del tamaño del grupo.
Un formato que ya suma reservas
Aunque el lanzamiento es reciente, la propuesta ya empezó a mostrar resultados. “Llevamos alrededor de tres meses desde el lanzamiento y ya tuvimos 15 reservas, además de muchísimas consultas”, señala la emprendedora.
La respuesta del público incluso la sorprendió. “Es un formato nuevo que no existía en Córdoba y creo que tampoco en Argentina, o al menos no estoy enterada. La gente lo entendió rápido y eso me confirmó que había una necesidad real que no estaba cubierta”, explica.
¿Qué pasa si algo se rompe? Como se trata de un sistema de alquiler, también hay algunas reglas claras. Si durante la actividad se rompe una pieza cerámica, el cliente debe reponerla o asumir la pérdida. En cambio, si el daño ocurre durante la entrega por parte del atelier, la reposición corre por cuenta del emprendimiento.
En cuanto a los materiales del kit -como pinceles o herramientas-, si se extravían se cobra el faltante, aunque Dellasanta aclara que la mayoría de esos elementos tiene un valor bajo en comparación con las piezas.
Una experiencia flexible
Otra ventaja del servicio es la rapidez de organización. Según la emprendedora, una semana de anticipación suele ser suficiente para reservar. “Es bastante ágil porque no requiere una planificación muy anticipada. Eso lo vuelve ideal para cumpleaños que se organizan sobre la marcha”, explica.
El único detalle a considerar es el stock de piezas. Si el atelier no tiene suficientes del mismo modelo, se pueden combinar distintas opciones disponibles o producir nuevas con más tiempo de anticipación.
Tu opinión enriquece este artículo: