Emitir cuasi monedas está mal, pero… ¿no tan mal? Cómo lubrican el comercio los Chachos riojanos (hasta en el Super Mami los aceptan)

(Por Julieta Romanazzi) Nacieron como bonos provinciales para sostener el consumo en La Rioja, pero su recorrido puede ir más allá de las fronteras riojanas. Hicimos la prueba en un supermercado de Córdoba: aceptaron $ 50.000 en Chachos para pagar una compra de más de $ 60.000. Eso sí, antes de recibirlos tuvieron que verificar su autenticidad en Tesorería y hay una condición a tener en cuenta con el vuelto.

Las cuasimonedas suelen aparecer en la conversación económica asociadas a las urgencias fiscales. Pero hay otra forma de medir qué tan útiles pueden resultar: ver si alguien las acepta cuando llega el momento de pagar.

Hicimos la prueba en un Super Mami de Córdoba (perteneciente al Grupo Dinosaurio del empresario Euclides “Tati” Bugliotti). La compra fue de $ 60.771,27 y se pudo abonar con $ 50.000 en Chachos y el resto en pesos. La operación quedó registrada en el ticket como “bonos Chachos” y, al menos en esa caja, los bonos riojanos funcionaron como un medio de pago más.

La experiencia tuvo un paso adicional: al momento de pagar, el personal llevó el billete de $ 50.000 en Chachos a Tesorería para corroborarlo. Se trata de un bono confeccionado con papel moneda, similar al utilizado en los billetes tradicionales. Una vez que Tesorería verificó y aprobó el billete, lo recibieron en la caja y se completó la operación.

Los Chachos se emiten en distintas denominaciones: $ 1.000, $ 2.000, $ 5.000, $ 10.000, $ 20.000 y $ 50.000. Para nuestra prueba elegimos el de mayor valor, que permitió cubrir una parte sustancial de la compra sin necesidad de desembolsar esa suma en pesos.

La aclaración llegó antes de pagar: si el monto de la compra era inferior a la cantidad de Chachos entregados, no daban vuelto. Una condición que obliga a hacer cuentas y que puede limitar su uso cuando no se tiene previsto gastar una suma cercana al valor de los bonos.

La experiencia no convierte a los Chachos en una moneda de circulación habitual en Córdoba ni significa que todos los locales de la cadena los acepten. Pero sí deja una pregunta interesante: ¿hasta dónde puede llegar una cuasimoneda cuando encuentra comercios dispuestos a recibirla?

De una urgencia provincial a la caja del supermercado

Los Chachos son los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE) que emitió el Gobierno de La Rioja. Su equivalencia es de un peso por cada Chacho y su objetivo es sostener el consumo y darle movimiento a la economía provincial.

La primera experiencia de circulación fue en 2024 y el instrumento volvió a escena en 2026. En esta nueva etapa, la Provincia gobernada hoy por Ricardo Quintela dispuso una ayuda extraordinaria de $ 50.000 en Chachos para beneficiarios vinculados a la administración pública provincial.

La lógica es sencilla: quienes reciben los bonos pueden utilizarlos para comprar en los comercios que los aceptan. Para que el mecanismo funcione, sin embargo, no alcanza con emitirlos. Hace falta una red de negocios que esté dispuesta a recibirlos y que pueda volver a utilizarlos o acceder a los mecanismos previstos para cambiarlos por pesos.

En agosto de 2026, el Gobierno riojano informó que había 1.422 establecimientos registrados para aceptar Chachos. En el mismo anuncio, citó datos del Centro Comercial e Industrial de La Rioja según los cuales el 80% de los comercios de la provincia ya los recibía.

La red abarca distintos rubros, desde supermercados y almacenes hasta farmacias, carnicerías, estaciones de servicio y hasta clubes deportivos. Esa aceptación es la que determina, en buena medida, si los bonos quedan limitados a una medida provincial o consiguen transformarse en una herramienta concreta para las compras cotidianas.

Y la pregunta final es… ¿sirven las cuasimonedas para mover el consumo?

La experiencia riojana muestra que una cuasimoneda puede ganar utilidad si existe una cantidad suficiente de comercios que la reciben. Para el consumidor, permite pagar compras sin desembolsar pesos por la totalidad del importe. Para el comercio, la conveniencia depende de las condiciones de aceptación, de la posibilidad de volver a utilizar los bonos y de los mecanismos para convertirlos en moneda de curso legal.

Eso no resuelve el debate fiscal que hay detrás de una emisión de este tipo. Tampoco elimina los riesgos asociados a la confianza, la liquidez o la capacidad de la Provincia para responder por los bonos.

Pero entre la discusión sobre las cuentas públicas y la compra del supermercado hay un dato concreto: los Chachos pueden terminar pagando parte de una compra en Córdoba. No es una prueba de que el sistema sea viable a gran escala, pero sí una señal de que, cuando hay aceptación comercial, una cuasimoneda puede salir del anuncio oficial y llegar a la caja.

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