En Córdoba (parece) no hay interés en la cocina molecular.

Es un punto de encuentro entre la ciencia que estudia las transformaciones de los elementos y el arte culinario: la cocina molecular -que de ella hablamos- nació hace más de 20 años, pero está teniendo un auge en el mundo en los últimos tiempos. Ya llegó a Buenos Aires y también hizo pie en Rosario (en el Ros Tower), pero parece que no tiene quórum para llegar a Córdoba, al menos por ahora: “la práctica (de esta cocina) requiere de utensilios, equipamientos, ingredientes y químicos precisos que hacen que sea un producto demasiado costoso. Y el resultado final, más allá de jugar sólo un golpe de efecto, no es lo que el comensal argentino demanda como alimento”, comenta Lucas Galán, de Casa Galán. ¿Alguien la probó?

Perdu: de panadería de barrio a 17 sucursales en Córdoba (un modelo de franquicias donde "la calidad no se negocia")

(Por Julieta Romanazzi) La marca nacida en Duarte Quirós y Sol de Mayo, que hoy lideran los hermanos Meynet (segunda generación), está viviendo uno de sus mejores momentos. Hoy tiene 15 puntos de venta, produce con 12.000 kilos de harina al mes y planea mudar su fábrica para duplicar la capacidad. Sus fundadores revelan los números de su modelo "llave en mano", con productos donde la calidad no se negocia.