En El Orfebre todo lo que brilla es oro: 50 años vendiendo “eternidad” (la joya que querés, te la hacen igual)

Las joyas tienen un halo de trascendencia que no logran otros objetos. El oro sigue siendo el mejor refugio para preservar el patrimonio.  Diseños exclusivos y nueva línea para hombres.

El Orfebre y su distinguido local en Dino Mall.
El Orfebre y su distinguido local en Dino Mall.

Joyería El Orfebre cumple 50 años de vida comercial. Es el sueño hecho realidad de un ex empleado de Ika Renault que ama las ventas y que el azar (o no tanto) le puso un maletín con joyas en los ’60, con el que salía a vender. Lo hacía todos los días a la salida de su jornada en la automotriz.

“Después de un noviazgo de cinco años, decidimos casarnos y fui a la joyería Van Gansen a buscar las alianzas. En ese momento, se me ocurrió que quizás yo podía vender joyas, entonces les pregunté y me dijeron que sí”, contó Juan Carlos Faya, en diálogo con InfoNegocios.

En los ‘60 quienes compraban joyas eran los empleados de oficinas, gente común, familiares y amigos que podían darse el gusto de un anillo, una cadena o una pulsera de oro para usarla a diario. Se daban dos componentes fundamentales: el precio de la onza y la seguridad en las calles.

Ese joven soñador que empezó con un pequeño maletín de joyas, hoy tiene 84 años, una trayectoria de 50 años en el rubro, una empresa familiar junto a sus hijos Guillermo y Karina y consolidada con dos locales comerciales en Dino Mall y Patio Olmos.

“Cuando empiezo a vender me va muy bien. En esa misma época, Renault ofrece indemnizaciones a los que se querían retirar y decidí hacerlo, así que renuncié y todo eso lo invertí en joyas. Vendía tanto y se hizo una cadena tan grande que no me daba el día para visitar la cantidad de clientes que tenía, entonces en algunas oficinas dejaba encargados que vendían por mí”.

“Después de unos años de probar la venta, arrimándonos al año 1976,  me ofrecieron hacer un convenio de compra y empezamos nuestra marca, con el nombre de ellos, en San Martín 83, al lado de Salto 96. Por unos 6 años seguí con esa marca. Luego, tomé la decisión de cambiarle el nombre y devolvérsela a ellos para que sigan con el suyo. Tuve que hacer una campaña bastante intensa por televisión y los cines para generar mi propia marca. Recuerdo que traía a la empresa Lowe de Buenos Aires, que filmaba películas, para hacer la publicidad”.

Ese primer local comercial estaba en una zona paquetísima de Córdoba en la que también estaba El Trust Joyero Relojero y Joyería Bristol.

Así entonces, la joyería se llamó Van Gansen Joyeros Orfebres con diseños de Juan Carlos Faya; luego, Joyeros Orfebres; y finalmente El Orfebre Joyas.

“En la época en la que el local se encontraba en la calle San Martín, eran cinco las mesas de trabajo de los talleristas; en la planta alta del local, estaba el cajista de relojes porque se armaban las cajas de relojes para las licitaciones para el Banco de Córdoba o el Banco Social. Después eso se fue perdiendo porque las empresas dejaron de hacer ese tipo de regalos. Nuestro cajista terminó trabajando en Italia en una gran empresa”, contó Juan Carlos. En esa época había tanta demanda que se entregaban números para atender al público.
Luego la firma pasó a calle Tucumán 53 donde permaneció durante 37 años. Paralelamente, abrieron un local en Galería Rex, pero por un breve periodo. Los cambios en el centro de Córdoba y la post pandemia obligaron a replantearse una mudanza. No fue fácil, pero el cambio a Dino Mall fue un acierto.

InfoNegocios: ¿Las joyas pasan de moda?

“Sí, totalmente. De la época de los años 70 y 80 a este tiempo ha tenido una evolución tremenda, un predominio de las piedras. Se ha modernizado mucho”, nos cuentan desde El Orfebre.

Así como en la moda la Fashion Week de New York marca la tendencia mundial, en joyería también hay modas y tendencias.
“Uno ve lo que se está usando en Europa, como en Grecia que tienen mucha joyería, y adapta a lo que se puede usar acá, que es más minimalista: no tan ostentoso, pero sí con más piedras. Tuvo mucha participación el oro blanco, que antes no tenía, y eso además frenó un poco la inseguridad, porque al verlo blanco es menos lujoso. También se reforman las joyas que la gente tiene y se hacen más modernas, más de su estilo con toques de originalidad y diseño”, aseguran Karina y Guillermo.

Así como la ropa tiene estacionalidad y depende mucho del clima y todos los años cambia la temporada, en joyería también cambian las tendencias, pero hay gente para todo. Por ejemplo, las alianzas, los solitarios, los cintillos esas son cosas que no cambian con el tiempo. Las tendencias de la joyería duran muchos años y eso es una ventaja”, aseguró Guillermo.

InfoNegocios: Con el acceso que hay a la información los clientes piden muchos diseños que ven en redes sociales.

Juan Carlos: Nuestra especialidad es esa: generar la joya que quiere el cliente. La gente trae la foto y vemos la posibilidad de hacerla. Incluso una de las grandes promociones que hicimos en publicidad era la transformación de la joya. Eso se filmaba en una película en la que se veía nuestro taller y la transformación de una joya, de una pieza clásica a una más moderna. Con Lowe también hicimos películas de la Joya Inversión, porque el paso del tiempo demostró que la joya es una inversión, aparte de ser algo para lucir.
Uno va interpretando al cliente: cuando voy hablando con él, ya más o menos sé cuál es el gusto. Eso es algo bastante palpable. Y en base a eso se puede hacer un dibujo y llegar a lo que realmente quiere.
Hay muchos clientes que te piden las joyas que usan determinados influencers por ejemplo”, agregó Guillermo.

InfoNegocios: Actualmente las joyas se compran ¿para lucir o como inversión?

Juan Carlos: La mujer y el hombre compran para lucir. Todavía hay mucha gente que le gusta lucir joyas. Por ejemplo, la relojería se da mucho para el hombre porque no tiene mucho para lucir más que una cadenita de oro o una pulserita. El fuerte de la relojería en la joyería, según mi criterio, es 80 por ciento para el hombre y el 20 por ciento para la mujer.
“Ahora estamos haciendo toda una línea para hombres. Hacemos los rosarios con cruces de diseños exclusivos y los personalizamos de acuerdo a las piedras que el cliente prefiere. Todas piedras naturales y combinamos con plata. También anillos rústicos de plata”, explicó Karina.

InfoNegocios: ¿Cómo saben quién viene a comprar y quién a curiosear simplemente?

Juan Carlos: Hay gente que viene decidida a comprar porque ya sabe que tiene un compromiso. Hay otros que vienen a tratar de ver qué se puede regalar y ver el precio.
Ahí está donde uno puede ayudarlo a definirse en la compra. Eso es importante para el vendedor. El cliente viene sobre todo a buscar el asesoramiento, viene en una cuestión de confianza de lo que le vamos a decir sobre lo que le conviene.

Guillermo: Quizá ve algo en la vidriera que le gusta y entra, pero no sabe lo que es. También tenemos que ver cuánto puede pagar, pero no es una pregunta que se haga directamente, hay otras formas de saberlo. Nosotros tenemos rango de precios para todos los segmentos.

Juan Carlos: Detectamos que cuando ingresa tiene la necesidad de hacer un presente y está en nosotros descubrir si le acertamos y hasta dónde puede disponer. O dentro del estilo que él vio, crearle lo más parecido dentro de su presupuesto. Y cuando eso se logra, la gratitud que tiene es inmensa. Todo cliente que entra puede comprar algo.
Nunca hay que juzgar al cliente, eso para nosotros es muy importante.

Cómo desprenderse de las joyas de la abuela

El Orfebre, como muchas joyerías, también compra oro. Pero no todos los clientes llegan seguros al momento de vender porque, a diferencia de otros objetos, parece que las joyas conservan un halo especial de quienes se heredaron. Hay quienes pueden anular todo sentimiento y mirar hacia adelante sabiendo que la venta es una solución para una urgencia económica. Para otros es un trámite más difícil y allí Juan Carlos escucha y aconseja sin presiones. “Las joyas también pueden significar un viaje o terminar de construir una casa”, explicó.

También a él le tocó mediar en una partición de herencia para que el reparto sea equitativo. Y se logró, sin que la sangre llegue al río.
La confianza en estas transacciones es clave. “El oro es un commodity que tiene un precio internacional en dólares y que se puede chequear en un minuto”, explicó Guillermo.

Una propuesta de matrimonio, una renovación y una joya para Florencia Bonelli

InfoNegocios: ¿Alguna anécdota que recuerden?

Juan Carlos: Una vez un señor se arrodilló frente a su esposa y renovó sus votos delante de todos nosotros. Fue algo hermoso.

Guillermo: Un novio compró un solitario para proponerle matrimonio a su novia en el recital de Coty Sorokin, un artista que a ella le gustaba mucho. Habló con el productor y en el medio del recital Coty dijo: “Hay alguien que quiere decir algo”, y el novio subió al escenario y le propuso matrimonio a su novia con el tema que a ella le encantaba.

Karina: También hicimos diseños especialmente para la escritora Florencia Bonelli.

InfoNegocios: ¿Volvió la moda del anillo de compromiso?

Guillermo: Sí, y hacen el viaje y se lo dan en París, por ejemplo.

 

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