¿Tango llorón o realidad? ¡Queremos tu opinión!

Leemos en la columna de ayer de Joaquín Morales Solá en La Nación: “Era la noche del lunes en Puerto Madero. Un amplio restaurante, casi siempre abarrotado de clientes, tenía sólo tres mesas ocupadas. Un mozo arrastraba los pies y el desaliento: “No sé qué pasa, pero hace 20 días que la gente desapareció”. Los taxistas se han convertido en una comunidad de llorones: “Paseamos todo el día. No hay pasajeros”. Una empleada de un shopping tiene todavía un consuelo: “Menos mal que hay turistas. Los argentinos dejaron de comprar”, dice. Los argentinos se mueven, en verdad, al ritmo del conflicto entre el Gobierno y el campo...”.
Pregunta: ¿vos sentís algo similar o nada que ver? ¿Qué está pasando en tu mostrador? En una recorrida ayer por empresas de distintos rubros, el panorama era castaño claro rumbo a castaño oscuro. Opiná con datos concretos en Comentar, por favor. 

El equipo de Grupo Educativo Santo Domingo

Hace más de 40 años, la Academia homónima ingresaba al mercado cordobés con una propuesta orientada a formación en oficios técnicos — desde entonces han capacitado a más de 100.000 alumnos. En la actualidad, el grupo cuenta con otras dos unidades de negocio: el Centro Educativo Santo Domingo (educación inicial, primaria y secundaria) y el Instituto Superior Santo Domingo (carreras de nivel superior con foco en tecnología y habilidades duraderas).

EnjoySTIDinner: la plataforma cordobesa que busca convertirse en el "sistema operativo" de los restaurantes

Anotar la comanda en un papel, mandar el pedido a la cocina, tipear el monto en la caja para cobrar y después abrir otro programa para sacar la factura electrónica. Para Marcos Chikilian, programador y fundador de la firma cordobesa Enjoy STI, el sector gastronómico comete el mismo error desde hace veinte años: emparchar la operación de un negocio con cinco programas distintos que no se hablan entre sí.