Un tema que llegó y por el que no hacemos nada.

El martes, iba camino a la cochera de Lima y Rivadavia donde guardamos el móvil de InfoNegocios (by SixtRent a Car) cuando veo los tradicionales cartoneros en su faena cotidiana frente al destruido Teatro Comedia. Además de cartones habían encontrado una vieja impresora de punto y la manipulaban tratando de sacarle el cable de alimentación. Y me quedé pensando: ¿a dónde habrá ido a parar el resto de ese desecho que no iban a “reciclar”? ¿Qué va a pasar con los miles de viejos monitores que empresas y particulares empezarán a tirar en los próximos meses y años?
Me había olvidado del tema hasta que ayer el amigo Gerardo Lovagnini me cuenta que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires organizó para esta Semana del Ambiente una campaña de recolección y reutilización de electrónicos en desuso (equipos informáticos, de conectividad, de impresión, de telefonía, de audio y video) en distintos puntos de la ciudad.
Hay gente que se siente cómoda corriendo los problemas por detrás. A mí me gusta más ponerme adelante de los problemas... ¿y a vos?

Estuvimos ahí: así es la experiencia de Infinito Water Park (lo bueno, lo épico y lo que todavía falta)

(Por Rocío Vexenat) Desde ya que el lugar parece fuera de Córdoba. No por la distancia ni por el viaje, sino por la sensación inmediata de estar en otro escenario: arena bajo los pies, estructuras que remiten al Caribe y una lógica de parque pensada para quedarse todo el día. En sus primeros días de apertura, recorrí Infinito Water Park para entender qué propone, cómo funciona y hasta dónde logra cumplir su promesa de escape, sin salir de la ciudad.