Los biocombustibles de segunda generación: la apuesta por un mercado virgen.

Los investigadores afirman que la camelina, la jatropha, el ricino y el cártamo son los cultivos que complementarán a la soja, la colza y los aceites vegetales en la producción de biodiesel. Según Patagonia Bioenergía, el potencial de la jatropha en Argentina es de 136 millones de toneladas, en el norte del país, y que se pueden producir 195 millones de toneladas de aceite de camelina en la Patagonia. Mirá en la nota completa las zonas donde se producirán los biocombustibles de segunda generación.

En apenas unos días, todo el gasoil de la Argentina tendrá un 7% de biodiesel, según lo establece la Ley 26.093 y para el 2011, se espera poder mezclar hasta el 10% para el transporte particular y 20% para 2012 para el transporte público y la maquinaria agrícola.

Casi todo el biodiesel del país se produce en base a soja y algo de girasol, colza y grasas animales. Son los llamados biocombustibles de “primera generación”.

Pero en los últimos años nuevos aceites alternativos son cada vez más usados en la producción de biodiesel.

Estos permiten el aprovechamiento de áreas actualmente no cultivables - por la calidad de suelo, la disponibilidad de agua, o las temperaturas – y no compiten con la producción de alimentos.

Se las conoce como “materias primas de segunda generación” y son la camelina, la jatropha, el ricino y el cártamo, “especies silvestres que aún no están domesticadas para su producción comercial y que por lo tanto necesitan de un proceso de selección, adaptación y mejoramiento agronómico que implica entre 4 y 7 años, según el cultivo”, señala Gabriel Obrador, investigador de Patagonia Bioenergía.

Para ponerlo en números: actualmente la Argentina tiene potencial para producir 6,5 millones de toneladas de aceite de soja y 200 mil toneladas de colza, materias de primera generación.

Mientras que para los cultivos de segunda generación el potencial es de 136 millones de toneladas de jatropha, en el norte del país, y 195 millones de camelina, con factibilidad para ser cultivada en La Pampa, sur de Buenos Aires, Neuquén y Chubut. (Ver infografía).

Las investigaciones son incipientes, pero recordemos que hace apenas tres años Argentina exportaba biodiesel y hoy es el mayor abastecedor del mundo. En los combustibles “verdes” los avances son más rápidos de lo que se piensa.


El dato

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) aclara en su informe “Aspectos tecnológicos de los biocombustibles 1” que la combustión de 1 tonelada de gasoil de petróleo produce cerca de 3 toneladas de CO2 y la combustión de 1 tonelada de biodiesel libera prácticamente la misma cantidad. No obstante, debido a que el proceso de fotosíntesis del cultivo toma CO2 del ambiente, el reemplazo de gasoil por biodiesel reduce la emisión neta de CO2 a un tercio. Esto significa que una planta de biocombustible que produce 40.000 toneladas de combustible por año ayudaría a prevenir la emisión de unas 80.000 toneladas de CO2.

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